Guanipa en Carabobo: “Luz al final”, pero la urgencia crece

La consigna resonó con fuerza entre banderas, pancartas y militantes de distintas organizaciones políticas. “¡Fuera Lacava!”. Bajo ese grito de rebeldía, Juan Pablo Guanipa inició en Valencia una nueva gira política que también funciona como una radiografía del estado de ánimo de una parte importante de la oposición venezolana. Lo hizo en una concentración realizada a pocos metros de la avenida Bolívar Norte, acompañado por dirigentes y simpatizantes de Proyecto Venezuela, Convergencia, Encuentro Ciudadano, Voluntad Popular y Primero Justicia. Había dirigentes regionales como Franmi Hernández
Romni Gómez, Gustavo Harder, Julio Castillo, Julio García, Carlos García, Ángel Álvarez, Rafael García Marvez, entre otros. Desde Caracas vino también Richard Blanco. Pero más allá de las consignas, el dirigente zuliano llegó con una preocupación que asegura escuchar en cada recorrido que realiza por el país. No es el miedo. Tampoco la resignación. Es la urgencia. El país que pregunta cuándo Guanipa ha pasado buena parte de los últimos meses recorriendo comunidades, reuniéndose con dirigentes y conversando con ciudadanos. Esa dinámica le ha permitido
construir una especie de termómetro político sobre el estado de ánimo nacional. Lo primero que observa es una población que mantiene la esperanza de un cambio político. “Veo a la gente optimista. Veo a un pueblo que siente que hay una luz al final del túnel”. Sin embargo, esa esperanza viene acompañada de una creciente ansiedad. Las preguntas que recibe se repiten una y otra vez. “¿Hasta cuándo?”, “¿para cuándo?”, “¿cuándo vamos a lograr ese cambio?”. Para Guanipa, la frecuencia con que escucha esos cuestionamientos
revela una realidad evidente: el venezolano siente que el tiempo se agotó. “Tenemos un sentido de urgencia con respecto al cambio político”. Por ello sostiene que la salida pasa necesariamente por un proceso electoral con garantías democráticas que permita resolver la crisis institucional del país. A su juicio, un escenario de ese tipo abriría la puerta a la estabilidad política, la seguridad jurídica, el respeto a la Constitución y la recuperación de la confianza necesaria para atraer inversión extranjera. La dificultad de ponerle fecha al
cambio Sin embargo, cuando se le pregunta cuándo podría ocurrir ese proceso, la respuesta cambia de tono. Guanipa evita las promesas. Reconoce que existen numerosos factores que escapan a su control y considera irresponsable fijar fechas que puedan convertirse en falsas expectativas. “No manejamos todas las variables”. Lo que sí considera indispensable es que los distintos actores involucrados logren sincronizar sus tiempos políticos. Porque dice que hay sectores que manejan temporalidades distintas. Por eso insiste en que lo importante es lograr que se unan los
tiempos y se creen las condiciones básicas para poder establecer un cronograma. Aunque evita hablar de plazos específicos, insiste en que cualquier proceso democrático debería producirse lo antes posible. Mientras tanto, asegura que el trabajo de la oposición consiste en transformar la frustración acumulada en organización política y participación electoral. En esa estrategia ubica un papel central para María Corina Machado, cuyo liderazgo sigue considerando determinante dentro del movimiento opositor. Así que plantea como urgente su retorno. La oposición después de la persecución Al analizar
la situación actual de las fuerzas opositoras, Guanipa considera imposible hacerlo sin mencionar la persecución política. Afirma que durante más de dos décadas la disidencia venezolana ha enfrentado mecanismos de presión que comenzaron durante el gobierno de Hugo Chávez y se profundizaron bajo Nicolás Maduro. Desde su perspectiva, la oposición continúa siendo una alternativa democrática que busca competir en condiciones de igualdad. Utiliza una metáfora deportiva para explicar su planteamiento. “La oposición quiere volver a una cancha de fútbol y competir contra otro equipo bajo
la mirada de un árbitro imparcial”. Para él, la esencia de la democracia radica en que las mayorías decidan y el chavismo tiene que entender que ya no representa una mayoría. Estados Unidos como actor central Uno de los aspectos más llamativos de su intervención fue su análisis sobre la reciente operación estadounidense que terminó con la neutralización de alias “Niño Guerrero”. Lejos de limitarse al ámbito de la seguridad, Guanipa interpreta el hecho como una demostración del peso político que actualmente tiene Washington sobre
la realidad venezolana. “Estados Unidos es hoy el actor político con más poder sobre Venezuela”, sostiene. A su juicio, las acciones contra organizaciones criminales vinculadas al Tren de Aragua representan esfuerzos que deben mantenerse para desmontar estructuras delictivas que, según afirma, llegaron a tener vínculos con sectores del poder político actual. Esa lectura también lo lleva a insistir en la necesidad de reconstruir las relaciones de Venezuela con el hemisferio occidental. Considera que un eventual cambio político debería acercar nuevamente al país a Estados Unidos
y Europa, alejándolo de alianzas que describe como no naturales con países como Rusia, Irán o Turquía. El vacío que dejaron los exilios En la actividad también participó la dirigente de Proyecto Venezuela, Deyalitza Aray, quien ofreció una visión distinta sobre las consecuencias que ha tenido la crisis política dentro de los partidos tradicionales. Para Aray, la persecución no solo ha generado encarcelamientos o inhabilitaciones. También ha vaciado de liderazgos a numerosas regiones del país. “Tenemos políticos valiosos exiliados desde hace demasiados años”. Ejemplo de
esto son Henrique Salas Römer y Henrique Fernando Salas Feo, dentro de Proyecto Venezuela, además de otros dirigentes regionales que han abandonado el país o se encuentran fuera de la actividad política. Según explica, estas ausencias han generado una sensación de orfandad política en muchas comunidades. La dirigente considera que esta realidad obliga a quienes permanecen activos a realizar un esfuerzo mucho mayor para mantener la organización partidista y la conexión con los ciudadanos. Liderazgos naturales contra liderazgos impuestos Más allá de la coyuntura electoral,
Aray plantea una crítica hacia la forma en que se han construido algunos liderazgos políticos durante los últimos años. A su juicio, Carabobo necesita volver a una lógica donde los liderazgos surjan de las comunidades, de procesos naturales y no de decisiones tomadas desde Caracas. “Llevamos años viendo liderazgos impuestos por los cogollos políticos”. Para ella, la recuperación democrática también pasa por reconstruir la legitimidad de los liderazgos regionales. Entre los asistentes también estuvo Freddy Superlano. Su presencia aportó otra dimensión al encuentro: la de
las secuelas personales que deja la persecución política. El dirigente admite que volver a la actividad pública ha sido parte de su propio proceso de recuperación, después de pasar un año y medio en prisión. “Cuando vienes de algo tan oscuro, regresar a la calle te hace ver las cosas de otra manera”. Asegura que se siente más optimista que antes, pero reconoce que las consecuencias de lo vivido siguen presentes en su entorno familiar. Habla de terapias psicológicas, de procesos de adaptación y del
impacto que este tipo de experiencias generan sobre los hijos y seres queridos. Por eso cree que la necesidad de sanar trasciende las experiencias individuales. “El país entero necesita terapia”. Para Superlano, Venezuela arrastra años de confrontación, miedo, persecución y desgaste emocional que deberán ser procesados colectivamente si se quiere construir una convivencia democrática duradera. La otra lectura sobre Carabobo Aunque reconoce que no conoce a profundidad la realidad actual del estado, Superlano sostiene que percibe elementos similares a los que observa en otras regiones
del país. Considera que existe una narrativa oficial que intenta proyectar una imagen de prosperidad y normalidad que no necesariamente coincide con lo que viven muchos ciudadanos. “Nos quieren vender una Carabobo donde todo está bien”. Sin embargo, admite que necesita recorrer más el estado antes de emitir conclusiones definitivas. Lo que sí tiene claro es que los problemas estructurales que afectan a Venezuela también están presentes en Carabobo. Mientras tanto, en la concentración de Valencia las consignas continuaban sonando. Pero detrás de los discursos,
las promesas y las diferencias partidistas, había una sensación común que atravesaba prácticamente todas las intervenciones. No era el optimismo. Tampoco la resignación. Era la urgencia de una población que sigue preguntando cuándo acaba todo esto.
Juan Pablo Guanipa, Carabobo, Valencia, oposición venezolana, ¡Fuera Lacava!, urgencia política, María Corina Machado, Proyecto Venezuela, Convergencia, Encuentro Ciudadano, Voluntad Popular, Primero Justicia, Deyalitza Aray, Freddy Superlano, persecución política, Estados Unidos, alias “Niño Guerrero”, Tren de Aragua, Henrique Salas Römer, Henrique Fernando Salas Feo