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Trump acelera el reloj electoral en México hasta 2027

injerencia extranjera – La ofensiva estadounidense contra el narcotráfico y el debate sobre presunta participación extranjera han empujado a partidos mexicanos a adelantarse en la carrera electoral de 2027, mientras en paralelo se discute una reforma que podría permitir anular comici

En México. la campaña hacia 2027 se adelantó “casi sin querer queriendo”. como se dijo con tono de burla y resignación en el ambiente político. La fecha clave ya está marcada por la ley: el proceso electoral arranca en septiembre y culmina el 6 de junio de 2027. Pero en las últimas semanas. oposición y oficialismo se movieron antes de tiempo. con un mismo telón de fondo: la relación con Estados Unidos y el peso creciente de los señalamientos sobre narcotráfico e intervenciones.

El acelerón vino, sobre todo, de dos hechos que se encadenaron en la narrativa nacional. Primero. la acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra diez funcionarios del estado de Sinaloa por presuntos vínculos con el narcotráfico; todos ellos vinculados a Morena. el partido de la presidenta Claudia Sheinbaum. Segundo. la acusación del oficialismo sobre una supuesta participación de agentes de la CIA en una operación para desmantelar un enorme laboratorio de drogas sintéticas en Chihuahua. gobernado por la opositora María Eugenia Campos. del Partido Acción Nacional (PAN). El gobierno mexicano ha señalado que Campos fue quien habría permitido la presencia de esos agentes extranjeros en territorio nacional. sin el consentimiento del gobierno federal.

En ese marco. la contienda se fue reduciendo —según el relato que se escucha en las calles y en los discursos— a confrontar “traidores a la patria” contra “narcopolíticos”. Para quienes tendrán que votar. la sensación que queda es menos sobre quién es mejor y más sobre quién está menos manchado: un dilema que no termina de despegar el aire de la bronca.

El primer gran paso lo dio la oposición. El sábado 30 de mayo, el PAN intentó “arropar” a su gobernadora en un evento inédito en Chihuahua. En ese encuentro se reunieron dos expresidentes de México: Vicente Fox (2000-2006) y Felipe Calderón (2006-2012). La presencia de ambos puso fin a un distanciamiento largo entre partidos. pero también rompió una tradición política mexicana: la regla no escrita que dice que los expresidentes no deben participar públicamente en actos políticos. Pueden hablar en medios de comunicación. en redes sociales. aparecer en eventos culturales o protocolarios. pero —según la expectativa tradicional— no manifestarse políticamente en un acto abierto de oposición.

Para muchos, la ruptura fue más que simbólica. Gran parte de los discursos de ese encuentro giraron en torno a una contradicción que. dicen. enfrentan los mexicanos: elegir un gobierno supuestamente vinculado al narcotráfico a través de gobernadores y funcionarios corruptos. como los de Sinaloa señalados por Estados Unidos. o bien optar por una mujer —Maru Campos— que. según su versión. enfrentó a criminales al punto de permitir el desmantelamiento. con su ayuda. del laboratorio de drogas sintéticas más grande encontrado en el país.

Tras el evento, se conversó ampliamente con Vicente Fox. El expresidente reconoció que ese sería el inicio de un movimiento opositor que culminará en las urnas en 2027. También planteó una posible alianza entre partidos de oposición para construir una plataforma común frente a la llamada Cuarta Transformación de Morena y sus partidos aliados. que “tendrá que plasmarse en candidaturas comunes”. En ese sentido. el intento de arropar a Maru Campos se presentó como una oportunidad para la oposición frente a un electorado al que. según ese diagnóstico. se le han dado pocas ocasiones para ver a la coalición fuera del ruido de la política oficial.

El costo político de romper el pacto no escrito llegó de inmediato. Fox y Calderón recibieron críticas fuertes de quienes los señalan como el origen de los problemas actuales: la narcopolítica. el crecimiento del crimen organizado. la economía estancada. la falta de empleo y los males atribuidos al neoliberalismo cuestionado por la Cuarta Transformación. Pero hubo un efecto adicional: la salida del silencio autoimpuesto por parte de Andrés Manuel López Obrador. fundador y líder moral de Morena y de la Cuarta Transformación.

Mientras el PAN activaba su estrategia, el oficialismo respondió con una puesta en escena propia. Un día después, la presidenta Claudia Sheinbaum encabezó un acto en la Ciudad de México. En la plaza del monumento a Revolución se congregaron miles de personas; y en al menos 20 ciudades del país hubo movilización para conmemorar el segundo aniversario del triunfo electoral de la primera presidenta de México. Ese momento. más que un aniversario. funcionó como un cierre de filas: fijar postura sobre los adversarios y trazar líneas doctrinales de la contienda que viene.

En ese acto hubo menciones directas al pasado de Fox y Calderón. Desde la lectura del oficialismo. la idea de una alianza de la derecha para atacar al movimiento del pueblo que representa Sheinbaum se convirtió en un punto central. Para los doctrinarios de la 4T. la alianza derecha con la gobernadora “traidora a la patria” —tal como la describen— es una muestra de que la estrategia busca invocar una intervención extranjera. como ocurrió en Venezuela. La alerta. desde la más alta tribuna del país. fue sobre un peligro que el gobierno asegura: competir no solo en elecciones. sino atentar contra México y su soberanía.

En ese mismo sentido. la presidenta habló sobre intenciones de esa derecha mexicana y estadounidense que se habrían aliado para ejercer presión a su gobierno. con respaldo de Washington. Por ello. llamó a celebrar reuniones en todo el país para informar a la ciudadanía sobre los riesgos y amenazas de la injerencia en México. en lo que se describió como una acción de organización proselitista. Al día siguiente. en su conferencia matutina del lunes. Sheinbaum dijo que no cree que el presidente Donald Trump esté detrás de la estrategia contra su gobierno. sino “algunos sectores de la derecha estadounidense”.

La tensión no quedó en lo discursivo. El lunes por la tarde. el embajador de Estados Unidos en México. Ronald Jhonson. mencionó en redes sociales la necesidad de colaborar en la lucha contra el narcotráfico sin politizar el tema. La respuesta de la presidenta fue inmediata: Sheinbaum pidió al embajador encargarse exclusivamente de la relación bilateral y no de asuntos internos del país. En pocas palabras, pidió no entrometerse en otros asuntos.

En paralelo a esa discusión. el Congreso mexicano. de mayoría oficialista. aprobó una reforma constitucional que incluye la “injerencia extranjera” como causal para anular una elección federal. Hubo debate en los últimos días, pero el oficialismo impuso su mayoría legislativa en ambas cámaras. La reforma. tal como quedó redactada. deja la puerta abierta para que una interpretación del Tribunal Electoral pueda invalidar una elección federal.

La preocupación que se planteó fue directa: un mensaje en redes sociales de algún líder del extranjero. como Donald Trump. o el financiamiento de una campaña desde el exterior. podría justificar la anulación de una elección presidencial. con los riesgos que eso conlleva. sobre todo si alguien busca “descarrilar” el proceso usando ese precepto de manera ilegítima.

En medio de estos movimientos creció otro elemento capaz de profundizar la polarización: una investigación del diario Los Ángeles Times que afirma que hay otra investigación en curso contra funcionarios mexicanos de primer nivel. en el caso del gobernador de Sonora. Alfonso Durazo. y el gobernador de Tamaulipas. Américo Villarreal. Eso se suma a la investigación sobre Sinaloa contra el gobernador Rubén Rocha Moya y otros funcionarios.

El artículo firmado por Steve Fisher señala que a Durazo y Villarreal les fue revocada su visa de ingreso a Estados Unidos por el Departamento de Estados. Los gobernadores aseguraron que eso es absolutamente falso. Tanto el gobernador de Sonora como el de Tamaulipas son integrantes de Morena y cercanos al expresidente López Obrador. El periodista Steve Fisher defendió la versión publicada y sostuvo que Alfonso Durazo. Américo Villarreal y Rubén Rocha Moya son investigados por nexos con el crimen organizado.

Hay un antecedente que quedó marcado en el relato: antes de darse a conocer la orden de detención solicitada por el Departamento de Justicia contra Rubén Rocha Moya, Fisher ya había publicado previamente esa información, citando sus fuentes anónimas.

Después de la publicación, López Obrador intervino. En una carta de unas cinco páginas. se preguntó dónde quedó aquel presidente Donald Trump que conoció durante su mandato y con quien —según López Obrador— había posibilidad de diálogo. Dijo que desconoce la actual versión “injerencista” del mandatario estadounidense y celebró el modo en que se ha conducido Sheinbaum ante el reto. En esencia. López Obrador replicó. a su manera. los conceptos de la presidenta sobre un supuesto complot de la derecha mexicana y estadounidense para interferir en el país y sacar a Morena del gobierno.

También sostuvo que el argumento del combate al narcotráfico ha sido utilizado por Washington como herramienta política para presionar a otros países, como ahora sucede con gobiernos de izquierda en América Latina.

La presión de Estados Unidos aparece. entonces. como una variable central en el proceso electoral mexicano. y se plantea como una fuerza capaz de seguir marcando el rumbo político. Para 2027. se disputan elecciones federales en México: en total. 17 de 32 estados en juego. incluyendo gobernaciones. alcaldías y congresos locales. Morena y aliados gobiernan hoy en 24 de los 32 estados; su intención es ganar en entidades dominadas históricamente por la oposición. con Chihuahua como caso clave. También se menciona que Sinaloa y Sonora están en el mapa electoral del próximo año.

Con todo esto sobre la mesa. la elección federal de 2027 se perfila como un choque de relatos que no logran separarse del conflicto con Washington y de los señalamientos sobre crimen organizado e “injerencia extranjera”. En el centro queda un juego perverso para los ciudadanos: intentar reducir una contienda entre “buenos y malos”. entre “narcopolíticos” y “traidores”.

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4 Comments

  1. So they’re just gonna change the election date again? Mexico always doing stuff like that.

  2. I don’t get how “foreign interference” is supposed to make them start campaigning sooner? Sounds like the US is messing with everything, but also everyone in Mexico is acting like it’s a surprise. “hasta 2027” is a long way though.

  3. Wait, aren’t those DOJ accusations basically just politics? Like if they’re saying the Sinaloa officials are Morena, then of course the other side will panic and move up dates. Also the article says something about annulling elections?? That part got cut off in my head, but if they can cancel votes then what even is the point.

  4. “Aceleración” makes it sound like it’s all because of the US against drug trafficking, but honestly I think it’s just because Morena wants more time to spin the story. If the election starts in September and ends June 6, 2027, why are they acting like it’s tomorrow. And the whole thing about reforms to “anular comici” sounds like canceling elections if the results aren’t liked, which… yeah that’s gonna be chaos.

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