Republicanos y seguridad: “Nunca hemos planteado una medida mágica”

El jefe de bancada del Partido Republicano pidió prudencia en el debate de seguridad y advirtió contra promesas infladas.
Una “medida mágica” no existe y en seguridad nadie debería actuar como si la hubiera, advirtió el Partido Republicano al abordar el despliegue del Gobierno en la materia.
Benjamín Moreno, jefe de la bancada del Partido Republicano, reconoció que puede haber un déficit comunicacional en el modo en que se informan las acciones, pero sostuvo que es necesario dar tiempo para evaluar resultados.. En ese marco, insistió en que el debate debe ser sensato y recordó que la seguridad no se resuelve con una sola solución, porque tiene “distintas aristas”.
A su juicio, la discusión suele perderse cuando se exige impacto inmediato sin considerar el punto de partida.
Moreno también remarcó que el tema no se reduce a extremos y que durante la Administración anterior hubo avances en algunas áreas con acuerdos y votos, principalmente de la oposición.. En paralelo, dijo que existió resistencia desde sectores más “ultra” de la izquierda, señalando que ese contraste marcó el ritmo de las conversaciones.
Sobre el trabajo del Ejecutivo, afirmó que no está “tranquilo” pese a lo hecho en estas semanas, aunque valoró que las acciones estén en marcha y que se observe mejora.. Agregó que, aunque hay espacio para mejorar la comunicación, el esfuerzo operativo “sí se está haciendo”, evitando “tapar el sol con un dedo”.
En el fondo, lo que se juega es la credibilidad del debate: si se comunica mal, incluso los avances pueden parecer invisibles, y si se comunica demasiado promesante, cualquier demora se vuelve un problema.
Además, el parlamentario se refirió al reajuste del salario mínimo discutido en el Congreso, vinculándolo con el riesgo de caer en una competencia de ofertas sin sustento técnico.. Comentó la propuesta de 7.546 pesos y señaló que la discusión podría terminar en un “¿quién da más?”, un escenario que calificó como complejo.
Moreno argumentó que, aunque las intenciones puedan ser buenas, prometer cifras más altas de forma pública puede traducirse en costos mayores para las personas a quienes se busca ayudar. Por eso, llamó a que el debate se conduzca con un enfoque técnico y no como un pulso de promesas sucesivas.
La preocupación es que el debate público premia la cifra por sobre la viabilidad, lo que tiende a empujar decisiones difíciles de sostener en la práctica.
Cerrando su postura, criticó un patrón conocido: cuando la discusión se vuelve un concurso de “más que el anterior”, las promesas tienden a no cumplirse.. En su lectura, tanto en seguridad como en temas económicos, el camino debería ser más prudente, con tiempos reales y criterios que eviten expectativas irreales.