Presupuesto 2026: más de la mitad en deuda y servicios

Más del 50 % del presupuesto hondureño 2026 se concentra en deuda pública, ENEE, educación, salud e Inprema, revelando una rigidez del gasto que limita la flexibilidad fiscal.
El presupuesto general de Honduras para 2026 destina más del 50 % de sus recursos a cinco partidas clave.
Con un total de 444 335 millones de lempiras, el Estado aprobó para el próximo año fiscal una asignación de 233 700 millones a la deuda pública, la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), los ministerios de Educación y Salud, y el Instituto de Previsión del Magisterio (Inprema).. Estas cinco líneas superan la mitad del gasto total, mientras que los más de un centenar de instituciones restantes comparten el resto del presupuesto.
Los analistas de Misryoum describen esta concentración como una “rigidez del gasto” que dificulta la capacidad del gobierno para responder a emergencias o impulsar nuevos proyectos.. La mayor parte del presupuesto se va a pagar intereses y amortizaciones de la deuda interna y externa, a cubrir sueldos y salarios, y a cumplir con transferencias constitucionales a municipalidades, universidades y el Poder Judicial.. La escasez de recursos disponibles para inversión productiva obliga a los contribuyentes a asumir mayores impuestos, generando una sensación de sobrecarga fiscal.. Además, la dependencia de los mercados internacionales para financiar el déficit crea vulnerabilidad ante posibles aumentos de tasas o cambios en la confianza de los inversionistas.
Deuda pública encabeza el gasto
La partida de deuda pública absorbe 66 607 millones de lempiras, convirtiéndose en la principal fuente de gasto del gobierno.. Este desembolso busca mantener la credibilidad de Honduras ante los acreedores y asegurar el acceso a financiamiento externo.. Los inversionistas extranjeros evalúan el historial de pagos antes de comprometerse con proyectos que superen el billón de dólares que el país espera atraer.. La necesidad de financiar el déficit con más de 30 000 millones de lempiras provenientes de fuentes nacionales y externas subraya la brecha entre ingresos tributarios y egresos obligatorios.
Los ciudadanos perciben este escenario como una carga adicional: en los mercados de Tegucigalpa se escuchaba el murmullo de los contribuyentes que cuestionaban la distribución de sus impuestos, mientras esperaban mejoras tangibles en servicios básicos.. El descontento crece cuando los salarios de los empleados públicos se incrementan sin que se refleje una reducción visible en la factura eléctrica o en la calidad de la educación.
ENEE, el reto energético del país
La ENEE recibe 59 513 millones de lempiras para operar este año, pero sus pérdidas promedio del 36 % y una deuda superior a 100 000 millones la convierten en un dolor de cabeza permanente.. La empresa depende de recursos del tesoro para cubrir déficits, lo que limita la capacidad de inversión en generación y transmisión.. Los robos de energía y las pérdidas técnicas siguen drenando fondos que podrían destinarse a nuevas plantas o a la modernización de la red.
Históricamente, la ENEE ha enfrentado intentos de privatización y de reformas estructurales que nunca llegaron a consolidarse.. En comparación con otras utilities de la región, su nivel de pérdidas es significativamente mayor, lo que genera dudas entre potenciales socios privados sobre la viabilidad de proyectos conjuntos.
Esta situación afecta directamente a la inversión extranjera: empresas interesadas en desarrollar parques solares o hidroeléctricos requieren garantías de suministro estable.. La incertidumbre energética ha paralizado varios proyectos de infraestructura que podrían crear miles de empleos y diversificar la matriz energética.
Mirando al futuro, el gobierno de Misryoum ha señalado que la atracción de más de mil millones de dólares en inversión extranjera depende de la mejora de su perfil fiscal.. Entre las medidas propuestas se encuentran la revisión de contratos de la ENEE, la optimización del gasto público y la implementación de reformas tributarias que amplíen la base recaudatoria sin ahogar a la clase media.
Si Honduras logra contener la expansión de la deuda y reducir las pérdidas de la ENEE, abrirá la puerta a un ciclo de crecimiento sostenido.. Los sectores de educación y salud, que también reciben importantes partidas presupuestarias, podrían beneficiarse de recursos adicionales para terminar la construcción de hospitales y mejorar la calidad docente.. En última instancia, la clave estará en equilibrar la disciplina fiscal con la inversión estratégica que impulse el desarrollo del país.