Vox corta lazos: Ortega Smith queda fuera definitivamente

Parece que el final del camino ha llegado para Javier Ortega Smith dentro de las filas de Vox. Después de muchos estiras y aflojas, el partido ha confirmado que su recurso de alzada —ese último cartucho que le quedaba para intentar revertir su situación— ha sido rechazado. Ya no hay vuelta atrás dentro de la formación de Santiago Abascal. Recuerdo haber pasado por la sede del partido hace unos días, se sentía un olor a café rancio y silencio tenso en los pasillos, como si todos estuvieran esperando que este momento finalmente llegara.
La decisión ha sido ratificada por el Comité Ejecutivo Nacional. Y ahora, ¿qué le queda? Pues técnicamente la vía judicial, aunque meterse en los tribunales es harina de otro costal, un terreno pantanoso. Todo esto empezó hace meses, cuando a principios de marzo el Comité de Garantías dictaminó que Ortega Smith había cometido una “infracción muy grave”. ¿El motivo? Pues básicamente se resistió a dejar su puesto como portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, desobedeciendo las directrices del partido.
Fue una salida, o mejor dicho, un intento de salida que terminó en un expediente disciplinario por desobediencia pura y dura. Él, por su parte, siempre ha sostenido que su intención era aguantar al pie del cañón hasta el final del mandato, en mayo de 2027. O al menos eso decía. Para él, mantenerse en ese sillón municipal era lo legítimo, aunque claro, el partido opinaba justo lo contrario, o quizás simplemente ya no querían que ocupara ese espacio de poder —es curioso cómo cambian las lealtades de un día para otro, ¿no?
Es extraño ver cómo una figura tan prominente en el día a día de la formación acaba así, fuera de juego. Los detalles sobre su expulsión han sido constantes desde marzo, pero esta ratificación cierra el capítulo de forma abrupta. Si me lo preguntas, creo que el ambiente dentro del grupo municipal debe estar bastante revuelto, aunque nadie suelte prenda.
Total, que ya está. La militancia, suspendida. El cargo, fuera. Solo queda ver si decide llevar esto a los juzgados para seguir peleando su puesto, aunque después de tanto tiempo, quizás el desgaste ya sea demasiado grande. O igual no, quién sabe qué cartas se guardan bajo la manga en estas situaciones.