Ataques de Trump contra la Reserva Federal: contraproducentes y retrasan sus cambios

La permanencia de Powell y la división en la Reserva Federal evidencian el efecto boomerang de la presión política y legal.
La presión política de Donald Trump sobre la Reserva Federal terminó por chocar con un muro institucional: el propio banco central mantendrá a Jerome H. Powell en la junta de gobernadores por un tiempo aún sin definir, al menos por ahora.
En su última rueda de prensa como presidente de la Reserva Federal, Powell anunció que seguirá en el cargo, una decisión que Misryoum interpreta como consecuencia directa de los ataques legales impulsados desde el gobierno.. Con ello, la Casa Blanca pierde la posibilidad inmediata de cubrir una vacante clave en un órgano de siete miembros, lo que probablemente ralentiza las ambiciones de Trump de reorganizar el banco central.
En este contexto, el mensaje es tanto administrativo como político: los plazos de nombramientos y las reglas internas marcan el ritmo incluso cuando la Casa Blanca insiste en acelerar el cambio.
Mientras tanto, en la reunión reciente de política monetaria del banco central, el comité se dividió de forma marcada: la mayoría votó por dejar las tasas sin cambios, en una decisión que acumuló la cifra más alta de disidencias desde 1992.. Misryoum subraya que tres de los cuatro disidentes eran presidentes de bancos regionales que respaldaban mantener las tasas, pero se alejaron del tono de una eventual flexibilización.
La lectura que circula es clara: no se trataba solo del nivel de tasas, sino del lenguaje que sugería una ruta hacia recortes, algo que varios interpretaron como una forma de resistir la presión de la Casa Blanca.
Este punto importa porque, cuando el debate se desplaza al “cómo se comunica” la política monetaria, también se define cuánto margen queda para modificar expectativas, y con ello, el alcance de cualquier estrategia presidencial.
Powell, por su parte, señaló que permanecerá hasta que la investigación esté “completamente terminada” y con transparencia.. Según lo planteado en sus declaraciones, meses de presión legal no le dejaron “otra opción”, de acuerdo con Misryoum.. En paralelo, la situación procesal asociada a la investigación impulsada por el Departamento de Justicia se había complicado en el camino, y después fue archivada.
Aun así, el caso no queda necesariamente cerrado en el plano institucional: la fiscal del Distrito de Columbia sostuvo que no descarta reabrirlo si se presentan nuevos elementos desde los mecanismos internos de control de la propia Reserva Federal.. Ese tipo de escenarios prolonga la tensión y mantiene el tema en la agenda pública, aunque el banco central trate de ceñirse a sus decisiones.
No es la primera vez que un presidente intenta presionar a la Reserva Federal y termina enfrentando consecuencias inesperadas.. Misryoum recuerda que otros mandatarios también chocaron con el andamiaje de independencia del banco central, y que la intervención directa suele terminar limitando, más que acelerando, cualquier objetivo.
Al final, lo que deja este capítulo es una advertencia sobre incentivos: cuando la presión se percibe como insistente o sin margen, la institución tiende a proteger su autonomía con más firmeza.. Esa dinámica, que varios exfuncionarios han señalado antes, ayuda a explicar por qué las maniobras políticas pueden acabar reforzando la resistencia que pretendían doblegar.