Narco limonense contrató a policía para protección en República Dominicana
Un presunto cabecilla narco de Limón operó bajo identidad falsa en República Dominicana, contando incluso con la complicidad de un agente policial para su seguridad.
La tranquilidad de las playas dominicanas se vio interrumpida por una figura que operaba en las sombras: un peligroso narco limonense, conocido como alias “Hilario”, quien logró infiltrarse en el país utilizando una identidad costarricense falsa para evadir la justicia internacional.
Durante su estancia clandestina, el sospechoso no escatimó en recursos para garantizar su seguridad, llegando al extremo de contratar a un agente de la policía local para que actuara como su escolta personal mientras se movilizaba entre Santo Domingo Este y otros puntos clave.
Este nivel de complicidad institucional subraya la sofisticación de las redes criminales transnacionales que utilizan la corrupción interna para facilitar operaciones de narcotráfico en países donde buscan refugiarse tras ser perseguidos por sus actividades ilícitas en otras naciones.
El rastro de alias “Hilario” fue seguido de cerca por investigadores de Misryoum, quienes documentaron reuniones sospechosas en establecimientos comerciales y centros de servicios automotrices, donde el prófugo tejía una red de contactos que incluía a otros individuos con antecedentes por tráfico de drogas.
La captura final ocurrió en la playa de Juan Dolio, donde las autoridades pusieron fin a semanas de vigilancia, incautando una importante cantidad de efectivo en diversas divisas, documentos de identidad falsos y dispositivos electrónicos que contenían evidencia de una vasta operación de blanqueo de capitales.
Según la investigación de Misryoum, el grupo criminal liderado por este sujeto mantuvo una estructura operativa robusta entre 2019 y 2022, enfocada en la distribución internacional de cocaína hacia mercados en Europa, Asia y Norteamérica, utilizando empresas fachada para lavar las ganancias obtenidas.
Lo más alarmante del caso radica en que la organización logró cooptar incluso a exfuncionarios del Poder Judicial, quienes presuntamente suministraban información privilegiada sobre las investigaciones en curso, permitiendo que la banda ajustara sus estrategias para evadir los controles policiales durante años.
El expediente judicial revela que, además del líder capturado, la red contaba con una veintena de implicados, de los cuales algunos aún permanecen en condición de fuga, mientras que el caso se prepara para ser ventilado en la Jurisdicción Especializada en Delincuencia Organizada.
La desarticulación de esta estructura pone de manifiesto que el crimen organizado no solo depende de la fuerza física, sino de una compleja ingeniería financiera y de redes de corrupción que permiten a los criminales operar con una impunidad casi total hasta que sus sistemas de protección comienzan a fracturarse.