La historia del caballo desde hace 13.000 años hasta hoy, en Misryoum

El libro ‘Animal de poder’ recorre 13.000 años de historia del caballo entre Europa y África. El 29 de abril se presenta en el Alcázar de Jerez.
El Alcázar de Jerez acogerá el próximo miércoles 29 de abril, a las doce del mediodía, la presentación del libro ‘Animal de poder’, de Benito Pizarro.
El acto, con Fernando García (Canal Sur) como presentador, pone el foco en una historia larga y poco habitual: la del caballo a lo largo de 13.000 años de continuidad biológica entre Europa y África, tal como plantea el autor en su obra.. La presentación servirá para entender por qué, desde la última glaciación hasta principios del siglo XX, el animal no solo acompañó a las sociedades: también movió minerales, ejércitos y formas de vida.
Benito Pizarro inicia ‘Animal de poder’ con un reconocimiento a Mariano Ruiz Carretero y explica que el relato arranca “desde el principio del principio”, es decir, desde la última glaciación hasta 1910.. Ese último tramo marca un cambio de denominación: el caballo andaluz pasa a ser llamado caballo español, según cuenta el autor, y dos años después se abre la posibilidad de registrar los ejemplares como raza bajo esa etiqueta.. Más allá del nombre, su tesis es que antes de esa fecha hay una relación profunda con el territorio y con las necesidades materiales de cada época.
Para contextualizar el origen, Pizarro sitúa el punto de partida en el “ibérico ancestral” del que habrían derivado distintas líneas, incluida la raza Jennet (Genet en francés), vinculada a Asta Regia.. Ese hilo conecta, según el planteamiento del libro, con el caballo andaluz que hoy se identifica como caballo español.. La obra, además, insiste en que la historia no se explica sin mirar los movimientos del planeta: en los periodos de frío extremo, el acceso a espacios se reducía y los animales tendían a cruzar, favoreciendo intercambios entre Europa y África a través del Estrecho.
Esa geografía aparece ligada a paisajes hoy reconocibles.. Cuando termina el deshielo, el autor describe la formación de un gran lago al que llegaban aguas de zonas que abarca gran parte de la península y áreas vecinas.. Con el paso del tiempo, quedarían vestigios de aquel sistema, como la laguna de Medina, la Janda, la laguna del Tollón y Doñana.. “Los romanos le cambiaron el nombre y le pusieron lago Ligustino”, afirma el autor, y sitúa ahí un papel decisivo: el territorio era sostén de minerales y el caballo, junto con el mulo y el burro, era clave para transportar recursos.. La mina imponía reglas físicas: según la altura, entraban animales distintos; fuera, quedaban los bueyes encargados del traslado.
Una de las partes más llamativas del enfoque tiene que ver con la diversidad de usos.. Pizarro habla de dos tipos de la raza Jennet: uno “para las minas”, más bajito, y otro “para la guerra”.. En Asta Regia, según su relato, Roma llegó a organizar un pequeño ejército con honderos y acróbatas a caballo procedentes de las Baleares, con una función distinta a la del transporte o el trabajo rutinario.. En esos detalles se percibe una idea que atraviesa todo el libro: el caballo se adaptó a la demanda, y las sociedades lo moldearon tanto por necesidad como por estrategia.
En el salto hacia épocas posteriores, ‘Animal de poder’ introduce una comparación indirecta con el presente deportivo.. El autor sostiene que España “no está” —y difícilmente estará— al nivel de Europa en disciplinas hípicas de industria, porque el caballo español, al ser una raza de sangre templada, no compite con líneas creadas específicamente para el deporte reglado.. En su lectura, el caballo español se ha usado sobre todo en clubes para montar a niños, más que en pistas con reglas exigentes, frente a razas como Hannoveriano o Silla Francés, desarrolladas con un objetivo claro en el mercado hípico.
El libro también se detiene en el motivo de esa distancia: la Guerra Civil como freno de una cadena de modernización.. Europa avanzó en la industria del caballo mientras en España se produjo un parón profundo, y después no se logró el ritmo de adaptación.. Pizarro suma una segunda capa: la dificultad de ajustar el caballo español a normas y estándares europeos, algo que —según su argumentación— condicionó el salto competitivo.
Entre un conflicto y el siguiente, aparece otro dato que influye en la mirada histórica del libro.. Antes de que el caballo dejara de ser “el arma principal”, el autor recuerda que hasta la Primera Guerra Mundial seguía siendo central en los ejércitos.. Después vino el cambio de era, con la industrialización y con pérdidas masivas: el texto cifra en torno a 12 y 14 millones los caballos fallecidos durante ese periodo, una cifra que enmarca el final de una función y el inicio de otra relación con el animal.
Hay, además, una dimensión social que acompaña a la publicación: los beneficios por la venta de ‘Animal de poder’ se destinarán a asociaciones.. El autor asegura que dona su parte como escritor y que la edición corresponde a la asociación Arte Topiario Jerez, que trabaja para coordinar acuerdos con otras entidades.. Con lo ingresado, se prevé comprar productos que resulten necesarios para estas asociaciones.. El libro ya está en librerías, puede adquirirse online y también solicitarse por WhatsApp en el número 693 705 300.
La cita del 29 de abril no es solo una presentación literaria.. Para Misryoum, funciona como una conversación sobre memoria y territorio: el caballo como hilo conductor para entender cambios climáticos, economía minera, guerras y, finalmente, el presente donde el animal vuelve a estar en el centro, pero con otra pregunta de fondo—qué lugar ocupa hoy una herencia biológica cuando la cultura deportiva y la industria marcan el ritmo.