Entre la incertidumbre y el agua: el diagnóstico de Planas para el campo

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, soltó una verdad incómoda este martes en Ciudad Real: el campo español está en una situación, bueno, digamos que más que complicada. Entre el olor a café y el murmullo de los asistentes en el XVI Congreso Nacional de Comunidades de Regantes, el aire se sentía un poco cargado, casi como si el propio clima estuviera de acuerdo con su diagnóstico. La cuestión es que no es solo una cosa; son los aranceles, el conflicto en Oriente Medio y esos precios del gasóleo que no dan tregua.
Planas no se anduvo con rodeos y puso el foco en la dependencia que tenemos de países como Rusia o China para el tema de los fertilizantes. Es un riesgo, claro. Y esa dependencia es justamente lo que quieren atajar con un plan europeo que, según Misryoum, está a punto de presentarse desde la Comisión. A ver si sale, porque la verdad es que el sector está bastante tocado con los costes de producción.
Es curioso, porque aunque el regadío apenas ocupa el 22% de la superficie útil, produce el 71% de todo lo que sale vegetalmente. O sea, es el motor, aunque a veces se nos olvide. Con 3,8 millones de hectáreas, España es la potencia europea en esto, y el ministro presume de una tecnología que, bueno, es punta de lanza mundial. A veces pienso si tanta eficiencia es suficiente contra el cambio climático —que dicen que nos va a quitar hasta el 40% del agua para final de siglo— pero bueno, ahí siguen, invirtiendo unos 2.700 millones de euros hasta 2027 para modernizar casi 750.000 hectáreas.
Hablando de números, el Gobierno ha metido ayudas directas: 22 euros por hectárea en secano y 55 en regadío. ¿Es suficiente? Probablemente no, pero es lo que hay ahora mismo sobre la mesa.
El punto donde el discurso se pone tenso es en la PAC. Resulta que Bruselas no tiene muy claro si el regadío debería seguir recibiendo financiación, algo que a Planas parece no hacerle ninguna gracia. Según Misryoum, España está batallando a brazo partido para que eso no cambie, porque sin esos fondos, el panorama se pondría francamente difícil para muchos agricultores que dependen de ese riego para seguir vivos.
Es complicado, en realidad, todo el sistema pende de hilos geopolíticos que ni siquiera controlamos del todo. Y ahí queda la duda de si, más allá de la modernización, seremos capaces de aguantar el ritmo sin que el sector termine agotado, pero bueno, el ministro insiste en que el regadío es la clave, o al menos eso es lo que toca defender hoy.