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El iPhone y el desplome de nacimientos en 2007

teléfono inteligente – Un nuevo estudio sostiene que la rápida expansión del iPhone y el acceso temprano a teléfonos inteligentes coincidieron con una caída más fuerte de la fecundidad en EE. UU. entre 2007 y 2011, especialmente entre adolescentes. Pero otros investigadores advierte

En 2007. la tasa de natalidad en Estados Unidos parecía un buen candidato para recuperarse justo después del inicio de la Gran Recesión. Los nacimientos suelen moverse con la economía. Pero la recuperación llegó sin ese repunte. En medio de ese quiebre. el iPhone empezaba a aterrizar en el país: un momento que algunos investigadores señalan como un “punto de inflexión” para la fecundidad.

Caitlin Myers. economista del Middlebury College y de la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER). señaló que el año 2007 marcó un “punto de inflexión” especialmente significativo en la tasa de natalidad de EE. UU. Su observación arrastra una memoria colectiva: tras la caída económica. muchos asumieron que los nacimientos volverían a subir. Myers describió la idea inicial: “Al principio, todos asumimos que se trataba de la recesión mundial. Se sabe desde hace mucho tiempo que los nacimientos son procíclicos. por lo que la creencia generalizada era que volverían a aumentar”. Y luego vino el desencanto: “Pero luego vivimos una recuperación sin aumento de la natalidad”.

Myers solía plantear este tema en conversaciones familiares hablando de la “iGen”. el nombre dado a la primera generación que creció totalmente en un mundo con teléfonos inteligentes. En ese grupo. dijo. ha disminuido la frecuencia de conductas de riesgo: tienden a mantener menos relaciones sexuales y a consumir menos sustancias.

Ezekiel Hooper, su hijastro, aportó otra pieza al rompecabezas desde experiencias familiares. Al observar a sus hermanos menores. notó una diferencia marcada en su forma de relacionarse: mucha más interacción social a través de pantallas que en persona. Para Hooper, esa mediación no era solo un cambio cultural; era física y práctica. Describió que esas interacciones, “físicamente, no dejaban ‘ninguna posibilidad de tener un hijo’”.

Mientras estudiaba en Middlebury hace un par de años, Hooper empezó a investigar esa conexión entre teléfonos inteligentes y natalidad para su tesis de grado. El trabajo terminó siendo coautor con Myers y fue publicado la semana pasada.

El estudio se apoyó en un cambio tecnológico concreto: la expansión de la banda ancha móvil de AT&T. que inicialmente era la única red disponible para el iPhone. Los investigadores analizaron cómo varió la tasa de natalidad entre 2007 y 2011 en función del porcentaje de la población que tenía acceso a esa red.

Los resultados que describen son contundentes: en los condados donde más del 90 % de los residentes tenía acceso temprano a teléfonos inteligentes, la tasa de fecundidad disminuyó “considerablemente más” que en aquellos donde menos del 10 % de los residentes contaba con cobertura de red.

La diferencia se volvió especialmente visible entre adolescentes. En el grupo de 15 a 19 años, la tasa de natalidad cayó alrededor de un 26 % entre 2007 y 2011 en los condados con amplio acceso a teléfonos inteligentes, frente a una caída del 14 % en los condados con acceso limitado.

Los patrones por edad y género también se detallaron con cuidado. Entre las mujeres de 20 a 29 años. la tasa de natalidad descendió un 15 % en los condados con amplio acceso. frente al 10 % en los de acceso limitado. En el caso de las mujeres de 30 a 39 años. la tasa de natalidad disminuyó ligeramente en los condados con amplio acceso. mientras que aumentó en los demás.

En conjunto, los investigadores estiman que la rápida difusión del iPhone fue responsable de entre un tercio y la mitad de la caída en la tasa general de fecundidad de Estados Unidos entre 2007 y 2011.

Lo difícil es explicar el “cómo”. El estudio no logra describir con exactitud por qué los teléfonos inteligentes reducirían las tasas de fecundidad. pero plantea una hipótesis: la tecnología habría alterado el uso del tiempo y la atención. haciendo menos probable mantener relaciones sexuales que conduzcan a un embarazo.

Los investigadores sitúan el freno en los nacimientos no planificados entre los jóvenes. Según su planteamiento, el teléfono inteligente también cambiaría las dinámicas que pueden desembocar en un embarazo no deseado.

Hooper ofreció una idea que suena incómoda por lo directa. Señaló que el teléfono inteligente podría haberse convertido en un “sustituto” del contacto físico y de la interacción humana presencial. “En lugar de buscar esa interacción con otra persona. es posible que recurran a la pornografía en línea”. afirmó. “Quizás. en vez de salir y mantener interacciones físicas con sus amigos y compañeros. estén llevando a cabo esas mismas interacciones a través del teléfono”.

Otros expertos, sin embargo, miran el mismo fenómeno y no se quedan con una sola causa. Gemmill. desde la UCLA. coincide en que los teléfonos inteligentes influyeron en los cambios de los patrones de relación que pueden llevar a tasas de fecundidad más bajas. pero subraya que el contexto general también pesa. En un correo electrónico. explicó: “Es cierto que la gente se casa y forma pareja más tarde. y pasa menos tiempo de su vida adulta en relaciones estables; y los teléfonos inteligentes podrían contribuir a estas tendencias. Sin embargo. estos cambios ocurren paralelamente a transformaciones importantes en los costos de la vivienda. la educación. los mercados laborales. las normas de género y la vida social”. Y remató la dificultad práctica: “Desentrañar estos factores es un desafío”.

Esa cautela también aparece cuando se amplía la mirada temporal. Hayford. directora del Instituto de Investigación de Población y profesora de Sociología en la Universidad Estatal de Ohio. sostiene que el punto de inflexión de 2007 podría verse menos significativo si el periodo se analiza con más amplitud. Recordó que la tendencia general de descenso de la fecundidad en Estados Unidos comenzó décadas antes del iPhone. Señaló que. especialmente. en el caso de las tasas

de natalidad entre adolescentes. han venido disminuyendo desde la década de 1950. “Observar esa trayectoria histórica más larga nos permite comprender mejor el alcance de las explicaciones plausibles”, afirmó. “Si se plantea que este cambio lleva produciéndose cien años. probablemente se deba a algún factor que ha estado presente de forma continua durante ese siglo. y no a algo que ocurrió hace 15años”.

Hayford también conectó el presente con experiencias pasadas: señaló que existe una larga tradición de vincular la evolución tecnológica con variaciones en las tasas de natalidad. Estudios de las décadas de 1960 y 1970 analizaron cómo la difusión de la radio y la televisión pudo haber expuesto a la población a ideales sobre familias pequeñas. “La perspectiva general sugiere que la exposición a la tecnología modifica. en cierto modo. las fuentes de información y las ideas sobre qué tipo de familias y de vidas se consideran deseables”. explicó. “Me muestro algo más escéptica ante la idea de que se produjera un efecto tan acusado en 2007 debido a una tecnología muy concreta”.

A ese argumento se sumó un elemento que obliga a mirar más allá del dispositivo. Hayford indicó que el periodo que estudian coincide con un aumento considerable del acceso a dispositivos intrauterinos (DIU) y a anticonceptivos inyectables entre jóvenes estadounidenses. Para ella. esa evolución establece una relación “mucho más directa” con el descenso de la natalidad adolescente y la reducción de los embarazos no deseados que la influencia de los teléfonos inteligentes.

El tiempo también importa por otro motivo: la forma en que se usan los teléfonos cambia. Las funciones del teléfono inteligente han variado drásticamente desde su aparición. Hooper y Myers reconocen el contraste entre el iPhone temprano y la pantalla hipercaracterizada de años posteriores: el primer iPhone permitía navegar por Internet y tomar fotos desde el dispositivo. pero había muchas menos aplicaciones y las redes sociales aún no estaban generalizadas. Las aplicaciones de citas ganaron popularidad a mediados de la década de 2010 y OnlyFans se lanzó en 2016.

Gemmill lo resumió en una advertencia sobre la coincidencia temporal del estudio. “La gente suele asociar los teléfonos inteligentes con el desplazamiento infinito y adictivo por la pantalla. el contenido altamente personalizado y los sustitutos digitales de la interacción cara a cara. El periodo estudiado aquí es anterior. en gran medida. a la adopción generalizada de muchas de esas características”. señaló.

Los investigadores que impulsan el trabajo no se cierran a la idea de que el teléfono inteligente lo explique todo. Myers fue explícita: “No decimos que este sea el único factor. Decimos que es un factor importante”. También explicó que el estudio se diseñó para tener en cuenta tantos factores de confusión distintos como fuera posible.

Pero incluso con esa precisión. el debate aterriza en una preocupación más difícil: la traducción de hallazgos a políticas. Myers reconoció que es un problema complejo desde el punto de vista de la política pública si el objetivo es lograr que la tasa de natalidad vuelva a subir. “Creo que es un tema relevante para las políticas públicas porque me preocupa que no estemos comprendiendo del todo por qué disminuye la natalidad y que estemos buscando las respuestas en los lugares equivocados”. comentó. Y. al mismo tiempo. expresó sus límites con claridad: “Pero. al mismo tiempo. no sé si tengo una solución política inmediata para el asunto de los teléfonos. Nadie cree que el Gobierno vaya a quitarnos todos los teléfonos, y yo tampoco sugiero que deba hacerlo”.

En el fondo del debate también aparece el giro político. Un movimiento pronatalista ha cobrado fuerza durante el Gobierno de Trump, impulsado por medidas políticas orientadas a fomentar que la gente tenga más hijos.

Hooper, en ese contexto, planteó una dirección que va más allá de los incentivos económicos específicos. “Quizás las respuestas giren en torno a cómo los responsables de formular políticas pueden fomentar la interacción humana cara a cara en el futuro. más que en torno a incentivos económicos específicos”. señaló.

La secuencia de hechos deja una tensión evidente. En 2007. cuando el iPhone empezaba a difundirse y la Gran Recesión marcaba un antes y un después. la caída de la fecundidad fue mayor donde el acceso temprano a teléfonos inteligentes superaba el 90 %. Al mismo tiempo. investigadores que no rechazan la posible influencia tecnológica insisten en que la historia del descenso es más larga. con cambios sociales y de salud reproductiva que también ocurrían en paralelo. y con diferencias en cómo eran usados los teléfonos durante el periodo estudiado.

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4 Comments

  1. I don’t get how a phone makes people not have kids. Like are teenagers just doomscrolling instead of… you know. Also 2007 was already a mess with the economy.

  2. The title says iPhone and the drop in 2007 but the study mentions 2007-2011, so like what exactly happened? My cousin says it’s because everyone was broke and then inflation. But then again phones were new so maybe it’s both? Either way I feel like people love blaming tech.

  3. Maybe it’s not the iPhone, maybe it’s that people got smartphones earlier and started tracking cycle apps and then got better at avoiding pregnancy?? Or maybe the recession just made people wait and the article is stretching it. Also “between adolescents” like… teens having less babies is probably just birth control being more available, not Apple. Idk, seems like they’re connecting dots that aren’t really connected.

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