Trump pasa de Pakistán a “telefónicamente” sin acuerdo

conversaciones EE.UU. – Las conversaciones entre EE.UU. e Irán han sido aplazadas, movidas de Islamabad a Suiza y ahora vuelven a negociaciones “vitales” tras acusaciones cruzadas por el conflicto en Líbano.
Cuando el vicepresidente de EE.UU., J. D. Vance. se reunió por última vez con el principal negociador de Irán. Mohammad Bagher Ghalibaf. lo hizo cara a cara. Fue hace diez semanas, a mediados de abril. Ese encuentro llegó días después de que se anunciara por primera vez un alto el fuego entre Teherán y Washington.
Poco después, delegaciones de EE.UU. e Irán se embarcaron en una maratón de 21 horas de conversaciones en Islamabad, Pakistán. Duró, terminó y no alcanzó para cerrar un acuerdo para poner fin a la guerra. Vance señaló entonces como principal obstáculo la negativa de Irán a abandonar su programa nuclear. Ghalibaf, en cambio, dijo que EE.UU. no logró ganarse la confianza de la delegación iraní.
Las acusaciones no tardaron en cambiar de tono. La agencia de noticias semi-oficial iraní Tasnim culpó a la “extralimitación y ambiciones de EE.UU.” de impedir “un marco y acuerdo común”. Y una semana después. el presidente de EE.UU. Donald Trump. anunció planes para que los negociadores estadounidenses viajaran nuevamente a Pakistán. pero canceló el viaje días después.
La cancelación tuvo una explicación directa: Trump dijo que todo se suspendía por “luchas internas” entre el liderazgo fracturado de Irán. Después de eso, el presidente afirmó que las discusiones con Irán se estaban llevando a cabo “telefónicamente”. En declaraciones desde el Despacho Oval a finales de abril. Trump resumió el cambio con una frase que marcó el ritmo de la negociación: “Tenemos conversaciones. estamos teniendo conversaciones con ellos ahora. y ya no estamos volando más en vuelos de 18 horas cada vez que queremos ver un papel”.
Esa dinámica se reflejó también en el plan para un nuevo paso formal. La reunión de esta semana entre representantes de Estados Unidos e Irán en Suiza fue inicialmente pensada como una ceremonia para la firma de un memorando de entendimiento (MOU) entre ellos. Pero la ceremonia perdió su sentido cuando el documento fue firmado electrónicamente. Con el MOU ya fechado por esa vía, las partes se reunieron nuevamente para negociaciones vitales.
El motivo inmediato del nuevo apretón de manos no fue diplomacia abstracta: fue la acusación iraní de “incumplir” el acuerdo. Teherán afirmó que EE.UU. no respetó lo pactado al permitir que Israel continuara sus combates en Líbano.
En paralelo, el costo humano en el terreno siguió escalando. Más de 4.000 personas han muerto en ataques israelíes en el país desde el 2 de marzo, informó ayer el Ministerio de Salud libanés.
Dentro de este vaivén. hay una secuencia que se repite con cada giro: cada vez que el proceso parece acercarse a un documento—un alto el fuego anunciado. una firma prevista en Suiza—surge el mismo choque de fondo. Irán insiste en que no hay confianza porque EE.UU. no cumple. EE.UU. ubica el bloqueo en la negativa iraní a abandonar su programa nuclear. Y entre ambos. el propio calendario de los viajes se convierte en parte del mensaje: de Pakistán a “luchas internas” y. finalmente. a negociaciones “telefónicas” y reuniones que vuelven a arrancar.
Así están las conversaciones hoy: después de Islamabad y sin acuerdo. con una firma del MOU hecha electrónicamente en Suiza y con Teherán acusando a Washington de permitir combates en Líbano. Estados Unidos e Irán se encuentran nuevamente para intentar destrabar lo que hasta ahora no termina de encajar en un marco común.
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