La reválida de Peio Canales | El Correo

Peio Canales afronta una reválida en el Athletic en pleno proceso de renovación con la llegada de Edin Terzic. Después de su extraordinario rendimiento como … cedido la pasada temporada en el Racing, hasta el punto de convertirse en uno de los principales artífices de su ascenso a Primera casi tres lustros después, el centrocampista de Barrika de 21 años ha vuelto a Lezama con el claro objetivo de convencer al técnico alemán de que puede ser una pieza clave en su esquema.
Sus condiciones en la mediapunta y en la medular parecen incuestionables –calidad, magnífica conducción y una envidiable capacidad de sacrificio–, y serán los entrenamientos y partidos de pretemporada los que determinarán si su juego casa con la propuesta del expreparador del Borussia Dortmund. De momento ha tenido 163 minutos para mostrar sus cualidades en los cuatro choques amistosos y esta tarde en Laredo (19.00 horas) se enfrenta en el quinto al equipo cántabro en el que explotó como futbolista.
Es un buen espejo en el que mirararse porque sus números de la pasada campaña en Segunda fueron magníficos, de los mejores de la Liga Hypermotion. Tuvo protagonismo en 35 de los 42 encuentros del Racing y en 33 de ellos fue titular. Hizo seis goles, dio 9 asistencias, se impuso en el 54,4% de los duelos y tuvo un acierto cercano al 90% en los pases, aunque hay que matizar que la inmensa mayoría fueron en corto. Era además el que más kilómetros recorría.
Hizo suyo el movimiento entre líneas entre la sala de máquinas y el frente de ataque, aunque se maneja también en posiciones más atrasadas en la medular e incluso algo abierto en las bandas. De hecho Terzic, que concede un inmenso valor a la polivalencia –Rego se ha estrenado como central–, ha probado ya a Canales en diferentes demarcaciones en los duelos de proximidad ante el Derio (titular, 45 minutos), Leioa (segunda parte, 45 minutos), Sestao (también segunda parte, 45 minutos) y Eibar (entró en el campo en el minuto 62).
Punto de inflexión
Desde que llegó a Lezama, hace poco más de una década, el vizcaíno escaló de forma natural desde alevines en las categorías inferiores hasta que dio el salto al Basconia y después se asentó en el Bilbao Athletic. La campaña 2024-2025 supuso el punto de inflexión en su carrera. Canales jugaba entonces con regularidad en el filial rojiblanco y Ernesto Valverde le reclutó para el primer equipo. Debutó el 29 de septiembre de 2024 en San Mamés frente al Sevilla, un partido de Liga que terminó con empate a uno. Entró en el minuto 70 y ya enseñó algunas cosas a pesar de los lógicos nervios del estreno en la élite.
Al cuerpo técnico le convenció porque subió para quedarse. Sin embargo, su presencia en el terreno de juego fue casi anecdótica. El de Barrika ocupaba el puesto de Oihan Sancet y en el aquel curso el navarro tuvo buenas prestaciones a pesar de los constantes problemas físicos y lesiones. Cuando estuvo en la enfermería Valverde prefirió la opción de Unai Gómez, hoy en el Udinese, o de Berenguer. El caso es que Canales únicamente jugó 250 minutos, divididos en ocho partidos. Sólo fue titular en dos. El pasado verano el club tomó la decisión de cederle para que cogiera experiencia y madurase. Su destino, el Racing, en el que coincidió con otros jugadores rojiblancos en préstamo o con pasado en el Athletic. Meses después de su llegada a la capital cántabra, cuando fue sustituido en el último partido y con el ascenso ya en el bolsillo, la afición de El Sardinero se puso en pie para pedirle que siguiera al menos un año más. «¡Peio quédate, Peio quédate!», gritaban en las gradas en una proclama también secundada por sus compañeros de vestuario y por el entrenador, José Alberto López.
Canales se marchó con Valverde en el banquillo y ha vuelto con Terzic al mando. El escenario ha cambiado por completo de cara a la próxima campaña. El técnico alemán se ha encontrado con un futbolista más hecho tras pasar con nota muy alta la prueba del algodón en el Racing. También con un Sancet que viene de completar una de sus peores temporadas y se ha convertido en un futbolista bajo sospecha por su rendimiento y por su comportamiento fuera del campo.