GAESA controla Cuba: economía militarizada y protestas

La economía de Cuba se encuentra bajo el control total de GAESA, el conglomerado militar que, según detalló en diálogo con Infobae Emilio Morales, presidente y CEO de Havana Consulting Group, desplazó a las instituciones civiles y convirtió al Estado en una estructura opaca y sin contrapesos.
Morales, consultor de empresas internacionales y experto en la economía cubana, describió el proceso de concentración de poder económico y político que ha protagonizado el grupo militar desde la enfermedad de Fidel Castro y la llegada de su hermano Raúl al poder en 2008.
“GAESA se ha apoderado de todos los sectores lucrativos, sin rendir cuentas ni estar sujeto a auditorías o controles estatales tradicionales”, afirmó.
Este grupo militar tomó el control de corporaciones clave como CIMEX (el mayor conglomerado empresarial del país) y ETECSA (el único proveedor legal de telefonía y telecomunicaciones), acaparando el mercado dolarizado, el turismo, las remesas, el sector inmobiliario y muchas otras áreas estratégicas.
Además, describió cómo GAESA se apropió de recursos estatales, desviando fondos que deberían invertirse en servicios públicos básicos, y transformando el Estado en lo que el entrevistado llamó un “Estado mafioso”.
También abordó el deterioro social y económico en Cuba, la crisis energética y los apagones prolongados, así como la resistencia interna y la pérdida de confianza en el régimen.
Morales destacó que la mayoría de la población y el exilio cubano desean una intervención internacional para terminar con la crisis, y que el llamamiento del general Rafael del Pino a los militares para que no repriman las protestas indica un inminente cambio político.
Finalmente, habló del ofrecimiento de ayuda humanitaria de Estados Unidos y la cercanía del fin del régimen cubano, que podría ocurrir en menos de tres meses.
“Estamos viendo el declive total del sistema, nadie cree en ellos.
Este es el fin.
La familia Castro tiene que tomar la decisión de irse y creo que en eso es en lo que están, buscando para dónde irse.
Y así van a ser los días finales.
Pienso que esto no pasa de más de 60 o 90 días.
No creo que llegue a eso”, indicó.
La expansión acelerada de GAESA y el desplazamiento del poder civil En la entrevista con Infobae, Morales expuso que el conglomerado militar pasó de ser una empresa menor en el sector turístico a controlar las principales fuentes de divisas del país.
“En 2006, cuando Fidel Castro cayó enfermo, GAESA era una empresa pequeña.
Lo más importante que tenía en ese momento era Gaviota, y competía de igual a igual con otras compañías del Ministerio de Turismo”, recordó.
El punto de quiebre llegó cuando Raúl Castro asumió la Presidencia en 2008 y desplazó a los cuadros civiles designados por Fidel.
A partir de ese momento, GAESA inició una expansión sistemática que incluyó la toma de CIMEX en 2010, la corporación más grande de la isla en manos de Fidel; y la posterior adquisición de ETECSA tras la compra de las acciones de Telecom Italia, asegurando el control total de las telecomunicaciones y el mercado dolarizado.
“La orden de apoderarse de CIMEX la da Raúl Castro a Luis Alberto López-Calleja, su ex yerno y entonces general de brigada y CEO de GAESA”, relató Morales, quien remarcó que ese movimiento permitió controlar el flujo de remesas, el comercio minorista en dólares y el negocio inmobiliario.
La operación se ejecutó sin transparencia y sin que mediara ninguna transacción comercial ordinaria.
“No hubo compras, no hubo acuerdos entre empresas.
Fue simplemente una orden: ‘Ahora esto es mío’, y punto”, describió.
Toma de empresas estratégicas y circuitos financieros paralelos El proceso continuó con la absorción de ETECSA, que consolidó el dominio sobre el negocio de la telefonía móvil y las telecomunicaciones.
Morales subrayó que la expansión de GAESA involucró también la apropiación de Habaguanex, el conglomerado turístico que había administrado el historiador de la ciudad, Eusebio Leal, y que incluía decenas de hoteles y tiendas dolarizadas.
“En medio del deshielo con Estados Unidos, GAESA se apoderó del BFI, el Banco Financiero Internacional, que controla más del 95% de las transacciones comerciales entre empresas cubanas y extranjeras”, explicó Morales; al tiempo que subrayó: “Todo el dinero quedó a merced de GAESA.
No hay auditoría, no hay control, ni siquiera la Asamblea Nacional, ni el Ministerio de Economía, ni la Contraloría General de la República pueden acceder a ese banco”.
Morales puntualizó que la red de empresas bajo el paraguas de GAESA incluye estructuras creadas en paraísos fiscales, como CIMEX Panamá y Fincimex, que administran flujos internacionales, remesas y el procesamiento de tarjetas de crédito para turistas.
“CIMEX Panamá fue fundada en 1978 por órdenes de Fidel Castro para evadir el embargo, y se usaba para el tráfico de armas y drogas.
Más tarde, el negocio se reconvirtió para administrar el mercado cubano dolarizado”, sostuvo el consultor.
“Todo se hacía fuera del control del Banco Central”, detalló.
Desvío de recursos públicos y deterioro social El entrevistado afirmó que el conglomerado ha vaciado de recursos a los ministerios y empresas estatales, dejando a la administración civil sin capacidad de inversión ni manejo de fondos.
“El Estado se quedó sin recursos.
Al pasar el BFI a manos de GAESA, las riquezas nacionales quedaron fuera del alcance de cualquier control estatal”, sentenció Morales.
La situación se agravó por la falta de inversión en sectores críticos.
Preguntado al respecto, citó el caso de la exportación de servicios médicos, que llegó a generar más de 10.000 millones de dólares al año y empleó a más de 50.000 personas.
Según estudios realizados por su consultora, en 15 años la exportación de servicios médicos produjo 108.000 millones de dólares, de los cuales solo el 1,6% se invirtió en salud; mientras que 24.000 millones se destinaron a hoteles y 70.000 millones no tienen destino identificado.
“La inversión en energía fue nula.
La matriz energética del país está colapsada y las plantas eléctricas, con más de 40 años de uso, se rompen a diario”, advirtió Morales, quien agregó que los recursos que deberían destinarse a salud, energía y servicios públicos quedan bloqueados en circuitos financieros controlados por GAESA.
El control de los fondos estatales también afecta la vida cotidiana: “El país vive apagones de más de 20 horas, no hay combustible, la infraestructura está destruida y los hospitales no reciben los recursos que generan.
Todo depende de las decisiones de GAESA, que maneja el dinero sin control ni auditoría”, insistió.
Negocios paralelos y operaciones internacionales Morales describió la existencia de circuitos de negocios ilegales, como la venta de petróleo venezolano recibido por Cuba en virtud de acuerdos bilaterales.
“El contrato con Venezuela era por 125.000 barriles diarios, pero Cuba solo necesitaba unos 50.000 para generar energía.
El resto se vendía en el mercado internacional usando empresas creadas en paraísos fiscales y tanqueros propios”, explicó.
Este mecanismo permitió el desvío de fondos y la acumulación de capital fuera del alcance de las autoridades nacionales.
“La operación se mantuvo hasta que la administración de Donald Trump cortó esa vía de financiamiento”, subrayó.
También señaló que la apropiación de empresas y recursos por parte de GAESA representa una etapa distinta respecto a los primeros tiempos de la revolución.
“En los primeros años, Fidel confiscó empresas extranjeras y cubanas.
Ahora, 60 años después, lo que hace este grupo es robarle al Estado, apoderándose de empresas y recursos sin ninguna supervisión”.
Crisis social y ayuda internacional La crisis cubana se ha profundizado en los últimos meses.
Morales calificó la situación como un colapso institucional, con una economía paralizada y un malestar social creciente.
“El país está sometido a apagones de más de 20 horas, la gente protesta en las calles y hay cacerolazos durante el día y la noche.
El desfile tradicional del 1 de Mayo fue un simulacro, con apenas unos miles, cuando antes desfilaban más de un millón de personas”, relató Morales a Infobae.
El gobierno de Estados Unidos ofreció 100 millones de dólares en ayuda humanitaria pero el régimen cubano, en un primer momento, condicionó la aceptación.
Luego, el propio Miguel Díaz-Canel aseguró que no pondrá obstáculos a la asistencia.
Morales interpretó la estrategia de Washington como un modo de dejar en evidencia a la dictadura de La Habana.
“Es una forma de demostrar que el obstáculo es el gobierno cubano.
Ellos no quieren aceptar ayuda canalizada a través de la Iglesia Católica porque sería reconocer su incapacidad para satisfacer las necesidades básicas”, puntualizó; al tiempo que añadió que las donaciones que llegan al país suelen venderse, en lugar de entregarse gratuitamente.
Las recientes sanciones internacionales han acelerado el éxodo de inversionistas y el cierre de hoteles en manos de cadenas extranjeras.
“El más grande ya se fue, y Meliá cerró el 50% de los hoteles que administra.
Es cuestión de tiempo para que cierren todos”, afirmó Morales.
“Esto es como un paciente intubado, solo falta desconectar el ventilador”, agregó.
La oportunidad de una transición El entrevistado valoró el llamado del general Rafael del Pino a los militares para que no repriman las protestas.
“El mensaje es claro: la mayoría de los oficiales no están manchados de sangre y tienen un futuro en una nueva Cuba.
Las fuerzas armadas jugarán un papel muy importante en la transición”, analizó; al tiempo que describió: “Nadie quiere una anarquía.
Se necesita tranquilidad y paz para reconstruir el país, y los militares deben unirse al pueblo en esta hora final”.
Morales sostuvo que el descontento es mayoritario y que tanto la población como el exilio apoyan la intervención internacional.
“Por primera vez en 70 años, más del 60% de la población y del exilio están llamando a una intervención externa.
Las condiciones están dadas para que el régimen caiga en menos de 90 días”, afirmó.
Morales evocó antecedentes históricos, como la carta del general Máximo Gómez al presidente estadounidense Grover Cleveland durante la guerra hispano-cubana, y anticipó la publicación de un estudio sobre la intervención estadounidense de 1898.
Según el entrevistado, la actual situación reproduce elementos de aquel contexto y podría derivar en una intervención internacional sin intención anexionista, motivada por razones humanitarias.
Por último, indicó que la isla atraviesa un punto de inflexión, con un Estado despojado de recursos, servicios públicos colapsados, malestar popular extendido y una elite militar que concentra el poder económico y político.
“Ya no es un país, es una mafia que gobierna un país”, concluyó.
GAESA en Cuba, economía militarizada, CIMEX y ETECSA, apagones y crisis energética, BFI y control financiero, protesta y transición