Contaminación ambiental y acústica degrada nuestra salud mental

Diversos estudios han comenzado a evidenciar que la contaminación acústica y ambiental no solo tiene efectos sobre la salud física, sino también sobre la salud mental.
La exposición permanente al ruido urbano y a ambientes contaminados puede provocar alteraciones emocionales y psicológicas que afectan el bienestar cotidiano de las personas.
El académico de la Escuela de Psicología de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Felipe Rodríguez, explicó que sonidos intensos y constantes, como el tráfico, construcciones o música a alto volumen, activan respuestas fisiológicas que impactan el sistema nervioso.
Asimismo, indicó que la contaminación ambiental puede generar procesos inflamatorios que afectan el funcionamiento cerebral y el estado de ánimo.
Según detalló el especialista, entre las principales consecuencias aparecen la irritabilidad, la sensibilidad emocional, problemas de concentración, alteraciones del sueño, fatiga mental y un aumento de síntomas ansiosos y depresivos.
Además, advirtió que uno de los aspectos más complejos es que estos efectos suelen pasar desapercibidos debido a que el ruido y la contaminación forman parte del entorno habitual en muchas ciudades.
“El problema es que nos acostumbramos a vivir en contextos bulliciosos y contaminados, pero eso no significa que nuestro cuerpo y nuestra mente no reaccionen.
A largo plazo, mantenerse en alerta permanente puede generar un deterioro importante en la salud mental y en la calidad de vida”, señaló el académico.
Frente a este escenario, especialistas plantean la necesidad de avanzar en políticas públicas que permitan reducir los niveles de contaminación y proteger a la población.
A nivel individual, recomiendan medidas como disminuir la exposición al ruido mediante aislación acústica o audífonos con cancelación de sonido, mejorar la ventilación de los espacios interiores y fomentar hábitos saludables.
Asimismo, Rodríguez destacó el rol protector de los espacios verdes y del contacto con la naturaleza.
Actividades como caminar en parques, realizar ejercicio físico y practicar técnicas de relajación pueden contribuir significativamente a disminuir los niveles de estrés y mejorar el bienestar emocional.
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