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Cepeda vs. De La Espriella: el riesgo fiscal en juego

reto fiscal – Colombia llega a la segunda vuelta presidencial del domingo con una carrera polarizada entre el senador Iván Cepeda y el abogado Abelardo De La Espriella. Pero detrás de las promesas económicas se impone una realidad fiscal estrecha: deuda pública del 60 % del

En el pulso final de la segunda vuelta presidencial en Colombia, lo que se decide el domingo no es solo quién llega a la Casa de Nariño. Es cuánta capacidad tendrá el próximo gobierno para hacer que su plan económico sobreviva al déficit, al deterioro fiscal y a un Congreso cada vez más polarizado.

Los votantes elegirán entre dos rutas muy distintas. Abelardo De La Espriella. abogado de derecha. aparece como favorito de los mercados y se presenta como un “outsider” de la política. Iván Cepeda. senador izquierdista. encarna la continuidad de una agenda que busca radicalizar reformas económicas y sociales para reducir la pobreza y la desigualdad.

De La Espriella plantea recortar el Estado en un 40 %. ampliar la base tributaria y reducir impuestos a las empresas para promover el empleo formal. También propone reanudar la exploración petrolera. permitiendo la técnica del fracking para casi duplicar la producción a 1. 3 millones de barriles diarios. además de combatir a los grupos armados ilegales. En un discurso reciente afirmó: “Tal como está planteado el Estado colombiano es inviable financieramente”.

Cepeda. por su parte. promete mantener la dirección de Petro: afirma que quiere radicalizar reformas para transformar la economía con un énfasis social. En lo fiscal. mantendrá la prohibición a nuevos contratos para explorar hidrocarburos y aumentará impuestos a los más ricos y a las grandes empresas. También pidió: “Que hagamos un pacto tributario. un pacto fiscal para no tener que llegar a una reforma que puede ser. pues. poco simpática para sectores de la economía”.

La primera vuelta ya dejó una señal que el mercado interpretó como un anticipo. De La Espriella ganó con el 43,7 % de los votos, frente al 40,9 % de Cepeda. Los activos colombianos repuntaron tras esa victoria. y parte del mensaje fue leído como un augurio de cambio frente a las políticas del presidente saliente Gustavo Petro. aliado de Cepeda.

Los partidarios de Petro, en cambio, celebraron la ampliación de programas sociales y la mejora del turismo, la agricultura y el comercio. Esa diferencia de enfoque alimenta la tensión de una campaña que, sobre todo, gira alrededor de cómo se sostienen —o no— las cuentas del país.

En la parte más sensible del debate, incluso el “escenario ganador” tiene un margen estrecho. El que gane heredará una economía cuya recuperación pospandemia se ha apoyado principalmente en el consumo impulsado por el gasto público y el aumento de salarios. mientras la inversión privada sigue débil y el sector minero-petrolero. un importante generador de divisas. ha perdido dinamismo.

La economía colombiana creció 2,6 % el año pasado, inferior al promedio de 4 % antes de la pandemia del COVID-19. Además, la inversión privada en los tres primeros años de Petro se contrajo en promedio un 3,6 %, en contraste con el crecimiento promedio de 4,3 % en los últimos 10 años prepandemia.

El reto fiscal no es un detalle técnico: es el techo real al que se enfrentarán ambos proyectos. El próximo mandatario recibirá una deuda pública del 60 % del PIB y un déficit fiscal de 5. 3% del PIB proyectado para este año. Para que la deuda no entre en riesgo de incumplimiento. el gobierno deberá reducir el gasto en 5.600 millones de dólares en 2027 y en 20.000 millones de dólares en su periodo de cuatro años. equivalente a cuatro puntos del PIB. algo que Juan Carlos Ramírez. presidente del Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF). advirtió que “nunca logrado”.

“Si se siguen incrementando los gastos y no se mejoran los ingresos pues llega un momento en que esas deudas serán impagables”, dijo Ramírez.

Esa presión explica por qué el mercado escucha tanto la política y tanto el Congreso. El Gobierno suspendió en 2025 una regla fiscal que ponía límites al gasto y al endeudamiento. Tras esa suspensión. agencias como S&P. Moody’s y Fitch rebajaron la calificación crediticia del país. alertando sobre la dificultad para aprobar medidas correctivas.

Fitch también señaló que, aunque Colombia tiene un historial de reformas tributarias, “no se garantiza una nueva reforma”. Planteó que De La Espriella se ha comprometido a reducir los impuestos y que. aunque Cepeda apoya reformas para aumentar los ingresos. podría tener dificultades para impulsarlas en el Congreso. como ocurrió durante la administración de Petro.

La tensión no solo está en la economía. También puede abrirse una herida política si el resultado se disputa. Una eventual impugnación de los resultados electorales aumentaría la volatilidad. Cepeda alegó presuntas irregularidades en la primera vuelta antes de aceptar los resultados. De La Espriella denunció supuestas presiones de grupos armados sobre los votantes.

A la par, la inversión ya está reaccionando a ese clima. La inversión en Colombia se ha desplazado hacia los mercados de capitales, y disminuyó en diferentes sectores económicos por la inestabilidad jurídica, la inseguridad y la extorsión, explicó Bibiana Taboada, codirectora del Banco Central.

“Quien llegue a la Presidencia se va a encontrar con múltiples desafíos. uno de esos es lograr que la capacidad productiva de la economía vuelva a crecer. Será fundamental generar confianza de que la estabilidad macroeconómica que había caracterizado a Colombia va a regresar y ver cómo solucionar el tema fiscal”. dijo Taboada.

Otras miradas muestran por qué la reacción del mercado no garantiza un camino fácil. Alejandro Cuadrado. director global de estrategia de divisas y mercados emergentes de BBVA. dijo que el peso colombiano ya reflejó más de la mitad de su potencial alcista y que el mercado podría estar sobreestimando la magnitud del ajuste fiscal que implementaría De La Espriella. “El desafío es grande. incluso si el mercado reacciona bien ante una posible victoria de De La Espriella”. afirmó. citando la limitada representación del candidato en el Congreso.

En la misma línea. el gestor de cartera de renta fija de mercados emergentes en Ninety One. Thys Louw. sostuvo que el mercado ya “descontó en gran medida la victoria de Abelardo (De La Espriella) incluso antes de la segunda vuelta”. Y añadió que. si De La Espriella gana. la reacción podría mantenerse positiva. porque se percibiría que tendría el mandato de empezar a revertir el daño causado a las finanzas públicas y a la inversión durante el gobierno de Petro.

El punto común entre esas lecturas es que la economía colombiana no está esperando ideas: está esperando ejecución. La pregunta que cruza toda la campaña es cuánto se podrá ajustar sin romper el frágil acuerdo político que hace falta para aprobar reformas.

El resto del rompecabezas gira alrededor de confianza y estabilidad. Paul Dmitriev. cogestor de cartera y analista senior de Global X. señaló que algunas empresas que habían buscado expandirse en el exterior están considerando nuevamente invertir en Colombia por la posibilidad del cambio político. Comentó que. sobre una visita realizada durante la administración de Petro. “Ninguna empresa estaba realizando inversiones de capital a nivel nacional”. y luego agregó: “Ahora (…) ha habido este resurgimiento”.

Nelson Castañeda. de Campetrol. insistió en que la estabilidad institucional de largo plazo es clave para reactivar la inversión en hidrocarburos y afirmó: “Retomar el desarrollo de los recursos energéticos será fundamental para garantizar la seguridad y soberanía energética del país”. Pero advirtió que se necesitan cambios concretos para atraer a los foráneos.

Ricardo Triana. director del Consejo de Empresas Americanas (CEA). que agrupa más de un centenar de firmas como Citi. Coca-Cola. Chevron y Dow. resumió el requisito con firmeza: “Necesitamos certidumbre. estabilidad regulatoria. jurídica. reglas claras y protección a la inversión”. Y explicó que el problema con la inversión extranjera es que. “si en un país se demora una decisión. pues esa plata la usan para otro país y es lo que nos ha pasado”.

Esa lectura también aparece en el diagnóstico de economistas del Deutsche Bank, tras una visita a Bogotá. Consideraron que una victoria de Cepeda probablemente constituiría un choque negativo de confianza para el país. En contraste. señalaron que un Gobierno de De La Espriella podría formar una coalición legislativa funcional que ayude a alcanzar un ajuste. aunque ese ajuste sería insuficiente para estabilizar la deuda.

La secuencia ya está trazada. aunque todavía falte el resultado: el país llega a la segunda vuelta con una deuda pública del 60 % del PIB. un déficit fiscal proyectado de 5. 3 % del PIB y exigencias de recorte que son difíciles incluso en condiciones políticas ideales. La campaña ofrece modelos opuestos —tanto sobre el Estado como sobre petróleo. impuestos y reformas sociales—. pero el domingo decidirá quién tendrá que convertir promesas en números. y números en decisiones dentro de un Congreso que no promete facilidad.

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