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Violencia en Teotihuacán: diputada de Morena apunta a gobiernos anteriores

Tras el tiroteo en Teotihuacán, la diputada Gabriela Valdepeña defendió la estrategia de seguridad actual, señalando que la violencia es una herencia de los sexenios de Calderón y Peña Nieto.

El reciente tiroteo ocurrido en la zona arqueológica de Teotihuacán, que resultó en el fallecimiento de dos personas, ha reavivado la confrontación política en la Cámara de Diputados.. Gabriela Valdepeña, legisladora de Morena, protagonizó un intenso debate al responsabilizar a los gobiernos del PAN y PRI por la crisis de inseguridad que aún persiste en el país, defendiendo la estrategia actual frente a las críticas de la oposición.

Durante su intervención, Valdepeña sostuvo que incidentes aislados, aunque trágicos, son utilizados por sus adversarios para desacreditar los esfuerzos de pacificación del gobierno federal.. Según la legisladora, los críticos ignoran deliberadamente el contexto histórico al intentar convertir eventos locales en pruebas definitivas del fracaso de la actual política de seguridad nacional.

La herencia de la violencia y el debate estadístico

La postura de la diputada se apoya en una comparación de las cifras de homicidios durante los sexenios anteriores.. Valdepeña afirmó que la violencia en México no surgió de forma espontánea, sino que fue escalando bajo las gestiones de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.. De acuerdo con sus datos, el país heredó en 2018 los niveles de criminalidad más altos de su historia reciente, una tendencia que, según asegura, se ha logrado contener y revertir durante la actual administración.

Valdepeña citó reducciones significativas en las tasas de homicidios, mencionando descensos de hasta un 15% en periodos específicos entre 2019 y 2023.. Para la legisladora, estos números demuestran que se rompió la espiral ascendente iniciada hace más de una década.. No obstante, este análisis omite que, aunque el crecimiento se haya desacelerado, los números absolutos de violencia siguen siendo un desafío complejo que afecta la percepción de seguridad cotidiana en múltiples regiones del territorio mexicano.

El uso político de la tragedia

El ataque en Teotihuacán, donde el agresor fue identificado con un posible trastorno mental, ha servido como detonante para cuestionar qué tanto pueden los programas sociales y la seguridad pública prevenir actos de violencia individual impredecibles.. Mientras la fiscalía del Estado de México investiga el móvil del tiroteo, la clase política continúa utilizando este espacio para medir fuerzas, dejando de lado, en ocasiones, la atención prioritaria hacia el tejido social fracturado.

Este fenómeno de instrumentalización política de la violencia es una constante que suele opacar el debate técnico sobre la seguridad.. Cuando las tragedias se convierten en herramientas de propaganda, el ciudadano común pierde la oportunidad de entender las causas multifactoriales de la inseguridad, que van desde el deterioro de la salud mental hasta la profunda desigualdad económica que permea en varias entidades del país.

En última instancia, el intercambio en el pleno de la Cámara refleja una polarización donde la memoria histórica se convierte en un arma de doble filo.. La exigencia de justicia para las víctimas, que la misma diputada expresó, parece quedar relegada ante la urgencia de defender una narrativa gubernamental frente a una oposición que busca constantemente fallas en la estrategia de seguridad para capitalizar el descontento social.