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Giro de Trump sobre Irán: declara terminada la guerra y cuestiona el control del Capitolio

Trump afirma que la guerra con Irán concluyó y plantea dudas sobre la necesidad de pedir al Capitolio seguir desplegando tropas.

Donald Trump volvió a encender el debate sobre el control del Congreso al afirmar que la guerra con Irán ya terminó.

En una carta enviada a legisladores, el presidente de Estados Unidos sostiene que no ha habido enfrentamientos entre fuerzas estadounidenses e iraníes desde el 7 de abril de 2026 y que las hostilidades iniciadas el 28 de febrero han finalizado.. El documento, según Misryoum, se dirige al presidente de la Cámara de Representantes y al presidente pro tempore del Senado, en el marco de la discusión sobre si el Ejecutivo necesita o no autorización para mantener desplegadas tropas en Medio Oriente.

El punto central es el permiso que exigiría la legislación estadounidense, que obliga a pasar por el Capitolio antes de que se cumplan ciertos plazos desde el inicio del conflicto.

Este escenario, sin embargo, no es solo jurídico: también determina el margen de maniobra que el Ejecutivo se reserva para la política de seguridad y defensa.

Trump, además, rechazó que el Congreso deba jugar ese papel en este caso y sugirió que la ley que regula los llamados “Poderes de Guerra” podría ser inconstitucional.. En comentarios a periodistas en la Casa Blanca, indicó que, aunque “siempre” hay contacto con el Congreso, no se ha solicitado esa aprobación para mantener una operación exterior activa de forma previa.

La controversia se concentra en la interpretación del plazo de 60 días que marca la norma.. Según Misryoum, esa cuenta se habría iniciado a partir de la información enviada por el propio Gobierno sobre el inicio de los ataques, presentada el 2 de marzo, dos días después de que EE.UU.. e Israel lanzaran acciones contra Irán.

En este contexto, el secretario de Guerra y el propio Trump han defendido que el alto el fuego “pone el contador a cero” respecto a la obligación de pedir el permiso.. La diferencia de criterio, por tanto, está en si la situación actual se considera efectivamente un “cierre” de hostilidades o un escenario que mantiene activa la necesidad de aval legislativo.

Más allá de la carta, lo relevante es cómo se intenta cerrar un debate que enfrenta dos visiones: la del Ejecutivo, que busca evitar más trámites, y la del Congreso, que reclama su papel cuando la ley así lo establece.

Si la disputa escala, podría marcar precedentes sobre el alcance de los controles parlamentarios en operaciones en el exterior y sobre la forma en que se interpretan las obligaciones legales en momentos de cambios operativos.

Al final, Misryoum recuerda que el efecto de este movimiento no se limita al calendario: afecta a la confianza institucional y a la manera en que se define quién tiene la última palabra cuando la seguridad nacional está en juego.