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Shakira paraliza Río con el concierto más grande de su carrera

Shakira cerró su gira en Copacabana con un megaconcierto gratuito, drones, pasarela y un repertorio de grandes éxitos.

Río de Janeiro quedó en pausa: Shakira llevó el concierto más grande de su carrera a Copacabana y lo convirtió en un cierre que se recordará.

La colombiana, con la gira “Las mujeres ya no lloran” como telón de fondo, abrió su show con “La fuerte”, una elección que funcionó como declaración de intenciones: seguir bailando pese al dolor, y convertir las heridas en movimiento.. La artista fue recibida con una ovación masiva en la playa, donde el escenario se levantó con dimensiones pensadas para un evento de gran escala.

La primera entrada en escena, además de marcar el ritmo, concentró la narrativa de la noche: emoción, catarsis y celebración colectiva. En un lugar simbólico como Copacabana, ese mensaje se sintió especialmente potente.

Sobre el escenario, con una estructura amplia y un despliegue visual notorio, Shakira se apoyó en una secuencia coreografiada con drones que dibujaron figuras en el cielo.. Primero apareció la imagen de una loba, ligada al emblema de empoderamiento femenino que ha estado presente en su tour, y luego se completaron mensajes para el público, incluyendo un “Te amo Río”.

Vestida con un traje brillante en colores que evocan la bandera de Brasil, Shakira avanzó por una pasarela extensa para acercarse a la multitud, que llevaba horas acumulándose.. Aunque el arranque se retrasó una hora, el ambiente terminó por ganar intensidad: los gritos y la emoción se mezclaron con lágrimas de fans que esperaban verla de cerca desde muy temprano.

En este contexto, el retraso no pareció pesar: cuando hay una audiencia preparada para un momento único, el tiempo se vuelve parte de la historia del evento.

La previa corrió a cargo de Vintage Culture y DJ Maz, que se encargaron de calentar el ambiente con sesiones electrónicas desde el atardecer. Con eso, el público llegó listo para una noche que combinó espectáculo y música, sin perder de vista el impacto de la puesta en escena.

En cuanto al repertorio, la artista recorrió distintos momentos de su trayectoria con temas coreados por una multitud que reaccionó como si cada canción fuera un punto culminante.. Entre las interpretaciones destacaron “Hips Don’t Lie”, “Waka Waka (This Time for Africa)”, “Whenever, Wherever”, “Estoy Aquí” y “She Wolf”.

El concierto también se planteó como una prueba de récord y de convocatoria. Misryoum señala que, tras las expectativas, la asistencia se volvió un tema central en las discusiones del momento, incluso por la comparación con marcas previas.

El cierre llegó además como parte del evento anual “Todo mundo no Río”, enmarcando el final de la gira mundial “Las mujeres ya no lloran”, que arrancó el año pasado en febrero en Río de Janeiro. Para muchos, la conexión entre el inicio y este último capítulo le dio un significado extra a la noche.

Al final, lo que ocurrió en Copacabana trasciende el escenario: cuando una artista convierte una ciudad en escenario compartido, la música deja de ser solo entretenimiento y pasa a ser un relato colectivo.