Redondo Llenas: qué hará ahora tras salir de Najayo

Redondo Llenas dijo que vivirá un día a la vez, buscará equilibrio entre lo que siente y quiere, y se enfocará en el servicio tras su salida de Najayo.
La salida de Najayo abre una nueva etapa para Mario José Redondo Llenas, que al recuperar su libertad este martes dejó claro que su prioridad no será el protagonismo, sino sostener un plan personal marcado por el arrepentimiento.
En declaraciones ofrecidas al salir del Centro de Corrección y Rehabilitación (CCR) de Najayo, en San Cristóbal, Redondo Llenas afirmó que encarará el día a día “tranquilamente”, con humildad y respeto, mientras intenta equilibrar su curiosidad, lo que siente y lo que quiere.. En ese enfoque, dijo que su meta es que su manera de vivir sea un reflejo de su “arrepentimiento profundo”.
Este tipo de declaraciones suelen importar porque, más allá del caso judicial, hablan de cómo una persona busca reconstruir su vida y darle un sentido distinto a su futuro.
Redondo Llenas también sostuvo que no busca convertirse en una figura pública ni perseguir “likes”.. En cambio, indicó que pretende orientar su tiempo hacia el servicio y aportar de manera positiva a la sociedad, cuando las circunstancias lo permitan, e incluso se mostró dispuesto a ponerse a disposición de espacios académicos, profesionales e institucionales que consideren que su historia puede aportar herramientas.
En esa línea, pidió perdón a su familia y a la sociedad, a las que calificó como “víctimas directas” de los hechos ocurridos en 1996.. Reconoció que la reparación es irreparable en términos de impacto, y afirmó que su intención es reiterar el arrepentimiento y solicitar perdón cada día, consciente de que no debe esperarse una respuesta favorable por ello.
La relevancia aquí está en la forma en que afronta la responsabilidad: el perdón, aunque no borra lo ocurrido, puede marcar el paso hacia una convivencia distinta y un compromiso más serio con la reparación moral.
A su salida, Redondo Llenas agradeció a quienes lo acompañaron durante su proceso y, al mismo tiempo, señaló que las transformaciones en prisión pueden ser cuestionadas.. Dijo que es posible que exista quien piense que se trata de una pose, y aun así defendió que el reconocimiento del daño y el valor de “echar para atrás y caminar mejor” requieren voluntad.
También destacó que, durante alrededor de tres décadas, su vida estuvo influida por “esfuerzo constante de transformación”.. Según relató, participó en procesos educativos que llegaron desde la alfabetización hasta el nivel universitario, tuvo roles como estudiante, facilitador y guía, y mencionó su participación en proyectos agrícolas.. Añadió que fue testigo del avance del sistema penitenciario y del efecto que la educación tiene dentro de él.
Al cierre, subrayó que nada de lo aprendido borra el daño causado, pero remarcó que el tiempo puede emplearse para construir y cambiar. “Elijo vivir desde el servicio y la responsabilidad”, declaró, planteando así que su nueva etapa se definirá más por la manera de contribuir que por el pasado.
Importa observar este último mensaje porque resume el reto central tras la libertad: convertir la reflexión en acciones concretas y sostenerlas en el tiempo, incluso con el peso de lo ocurrido.