Romerías de Mayo: Morales Ojeda resalta la resistencia cultural en Holguín

Morales Ojeda destacó las Romerías de Mayo en Holguín como muestra de resistencia cultural y de la creatividad juvenil pese a la adversidad.
Cuando se habla de cultura como refugio y motor, las Romerías de Mayo en Holguín vuelven al centro del debate: Roberto Morales Ojeda las presentó como un ejemplo de resistencia cultural en un contexto difícil.
En un mensaje publicado por Misryoum, el miembro del Buró Político y secretario de Organización del Comité Central del Partido Comunista de Cuba señaló que, aun con un escenario adverso y amenazas externas, la iniciativa colectiva en torno a la cita se mantiene como una respuesta visible.. Para Morales Ojeda, el punto clave es que la “racionalidad” y la participación comunitaria pueden abrir espacio incluso donde todo parece inclinar hacia la parálisis.
Este enfoque importa porque desplaza la conversación de lo meramente festivo hacia lo social: lo cultural se entiende como una forma de organización y energía compartida.
El dirigente añadió que la escasez de recursos no habría funcionado como excusa.. Al contrario, describió cómo el recuso limitado pudo impulsar la creación conjunta, el reciclaje artístico y la gestión local de proyectos culturales.. En esa lectura, la juventud cubana aparece como protagonista por su capacidad de proponer y construir desde lo cotidiano.
Morales Ojeda también subrayó el carácter abierto de cada edición, marcada por la presencia de jóvenes que, dijo, aportan alegría, compromiso y esperanza. Según su planteamiento, esa mezcla rompe con cualquier mirada fatalista y convierte la cita en una celebración por la paz.
En estos tiempos, ese tipo de apropiación comunitaria de los espacios culturales suele tener un efecto multiplicador: genera redes, sostiene tradiciones y refuerza identidades.
De acuerdo con Misryoum, las Romerías de Mayo son una celebración cultural y tradicional que se realiza cada inicio de mayo en Holguín. Se conciben como un encuentro donde convergen juventudes artísticas y populares, con una propuesta que combina lo religioso y lo profano.
Su esencia incluye el rescate de una costumbre colonial vinculada con una procesión hacia la Loma de la Cruz, mientras el evento se transforma en un festival contemporáneo.. Música, danza, teatro, artes plásticas y también el pensamiento ocupan un lugar dentro del programa, según la descripción difundida.
El encuentro, que también abre espacio al intercambio internacional, se presenta como una reafirmación de la identidad cubana y de la memoria histórica, enlazada con la vitalidad creativa de las nuevas generaciones.. En esa convivencia entre tradición y modernidad, el mensaje general apunta a mantener el espíritu festivo como continuidad cultural.
Al final, cuando las Romerías de Mayo se viven como creación compartida y no solo como espectáculo, su impacto va más allá de la fecha: deja huellas en la forma en que la comunidad interpreta la adversidad.