Dominican Republic News

Kelvin Cruz exige consecuencias tras daño al Estadio Quisqueya

El ministro de Deportes, Kelvin Cruz, calificó de inaceptable el estado del terreno del Estadio Quisqueya tras la celebración de conciertos, exigiendo medidas y un régimen de consecuencias ante el daño a la inversión pública.

El ministro de Deportes, Kelvin Cruz, calificó este jueves como inaceptable el deterioro que presenta el terreno del Estadio Quisqueya Juan Marichal, un espacio que apenas recientemente había sido intervenido con una inversión cercana a los 500 mil dólares.

Este desembolso millonario fue destinado originalmente a preparar el recinto para los juegos de exhibición entre la selección nacional del Clásico Mundial de Béisbol y los Detroit Tigers, buscando elevar la calidad de las instalaciones para el deporte rey en la República Dominicana.. Sin embargo, la realidad actual muestra un campo marcado por las huellas de eventos masivos ajenos al béisbol, lo que ha generado una ola de indignación en el sector oficial.

Un llamado al régimen de consecuencias

“Lamentablemente, después de unos conciertos han destruido el terreno, después de una inversión millonaria del Estado dominicano de unos quinientos mil dólares, y eso es inaceptable”, declaró Cruz ante los medios.. El funcionario fue enfático al señalar que el Estado no puede permitirse el lujo de ver cómo sus recursos se esfuman por la falta de un cuidado riguroso tras el uso de infraestructuras para espectáculos ajenos a la disciplina atlética.

El ministro ya ha iniciado los trámites para convocar a los responsables directos de la administración del parque de pelota.. La intención es clara: establecer un régimen de consecuencias que siente un precedente para que situaciones similares no se repitan en el futuro cercano, independientemente de la naturaleza de los eventos que se realicen en el lugar.

La encrucijada del mantenimiento público

El debate sobre el uso multifuncional de los estadios trasciende el simple mantenimiento de la grama.. En las grandes capitales del mundo, los estadios son motores económicos que albergan conciertos, ferias y convenciones, pero esto siempre conlleva un protocolo de protección extrema para las áreas de juego.. En el caso del Quisqueya, la falta de supervisión parece haber sido el eslabón roto en una cadena que, en teoría, debería proteger el patrimonio de todos los ciudadanos.

Si el voluntariado o las entidades encargadas de velar por este recinto no han logrado garantizar la integridad del terreno, el Ministerio de Deportes está dispuesto a realizar cambios estructurales profundos.. “Estamos muy disgustados y estamos ya tramitando para tener una reunión con los responsables que deben velar por esto y deben tener un régimen de consecuencias, y si tenemos que intervenir el voluntariado, que se intervenga, y si tenemos que cambiarlo, pues que se cambie”, sostuvo el funcionario.

Este incidente pone sobre la mesa una pregunta necesaria: ¿cuál es el límite entre la rentabilidad de los espacios deportivos y su preservación como templos del deporte?. La frustración de Cruz refleja una problemática sistémica donde la gestión de la inversión pública choca constantemente con intereses de terceros que, a menudo, no asumen la responsabilidad total de los daños ocasionados.. La sociedad dominicana espera ahora que estas declaraciones no se queden en palabras y que se traduzcan en una política de protección real y duradera para sus instalaciones deportivas.