Alcohol en universitarios: persisten lapsos y suben riesgos

El consumo excesivo de alcohol provoca deterioro en la capacidad cognitiva de estudiantes universitarios durante varios días después de la ingesta, afectando su memoria, atención y toma de decisiones, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Oregón publicado en la revista Alcohol, Clinical and Experimental Research. La investigación advierte que, pese a la creencia extendida de que los efectos del alcohol desaparecen tras la borrachera, las afectaciones cognitivas pueden persistir y generar consecuencias inmediatas en el desempeño escolar, laboral y En Estados Unidos,
la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias reporta que 5.1 millones de personas en este rango de edad cumplieron con los criterios de trastorno por consumo de alcohol en 2023. Además, cerca de la mitad de quienes beben reconocieron haber experimentado al menos un episodio de pérdida de conocimiento durante el consumo. El consumo de alcohol hasta perder el conocimiento duplica el riesgo de lapsos cognitivos El análisis, realizado por la Universidad de Oregón, incluyó a jóvenes de 18 a 25
años, el grupo con mayor incidencia de consumo excesivo de alcohol. La investigación siguió a los participantes durante varias semanas, evaluando su funcionamiento cognitivo al día siguiente de no consumir alcohol, consumir una cantidad moderada o consumir en exceso. Los resultados muestran que cualquier consumo de alcohol incrementa en 14% la probabilidad de experimentar lapsos cognitivos al día siguiente respecto a quienes no bebieron. Por cada bebida extra consumida en un mismo día, el riesgo de lapsos cognitivos al día siguiente aumentó un 5%. En
los casos de consumo intensivo —definido como más de ocho bebidas para mujeres y más de diez para hombres en una sola ocasión—, la probabilidad de sufrir lapsos se duplica. Si el estudiante perdió el conocimiento al beber, el riesgo de presentar problemas cognitivos al día siguiente escala a un 40% adicional. Estas alteraciones incluyen dificultad para recordar información, prestar atención y tomar decisiones de manera cotidiana, lo cual afectó las pruebas, tareas y exámenes de los días siguientes. Entender los efectos a corto y
largo plazo en la salud mental AshleyLinden-Carmichael, profesora asociada del Departamento de Psicología de la Orientación y Servicios Humanos en la Facultad de Educación de la Universidad de Oregón, subraya que los alumnos tienden a considerar que su funcionamiento se normaliza cuando se pasa el efecto inmediato del alcohol. Sin embargo, las pruebas cognitivas aplicadas por el equipo muestran una prolongación de los efectos negativos. Según la investigadora, estos lapsos pueden derivar en problemas escolares, dificultades laborales y conflictos en la vida social, con posibles
efectos en la salud mental. Linden-Carmichael advirtió que el consumo de alcohol hasta perder el conocimiento implica consecuencias graves. “Cuando alguien sufre un desmayo, sigue interactuando con el mundo, pero no procesa información ni crea ni almacena recuerdos, lo que puede llevarlo a tomar decisiones que normalmente no tomaría, aumentando el riesgo de lesiones físicas y agresiones sexuales”. El protocolo incluyó cuestionarios diarios enviados cada dos horas entre las 11:00 y 17:00 horas para que los participantes informaran sobre eventos del día anterior, estado de
ánimo y capacidad cognitiva. Además, realizaron tareas objetivas de memoria. En uno de los ejercicios, tenían que repetir secuencias numéricas en orden inverso, valorando así el grado de afectación por el consumo previo.
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