Venezuela: menos del 30% de sus pozos petroleros están activos

La Cámara Petrolera Venezolana informó que solo un tercio de los 30.722 pozos del país funcionan, reduciendo la producción a 1 millón de barriles diarios. Expertos y funcionarios describen la crisis, los esfuerzos de reactivación y el papel de las sanciones estadounidenses.
Menos del 30% de los pozos petroleros activos en Venezuela operan en condiciones óptimas, según datos presentados por la Cámara Petrolera Venezolana (CVP) en el foro “Venezuela Energética 2026”.. Esta cifra explica por qué la producción diaria del país ronda apenas el millón de barriles, muy por debajo del pico de tres millones que alcanzó hace veinte años.
Estado actual de los pozos
El informe de la CVP revela que, de los 30.722 pozos registrados, únicamente 8.491 están en funcionamiento.. La brecha se debe a años de corrupción, desinversión y una gestión deficiente que, combinados con las sanciones impuestas por Estados Unidos, provocaron un desplome histórico de la producción.. En palabras de Enrique Novoa, presidente de la Cámara, “hay una gran cantidad de pozos que esperan por mantenimiento” y la falta de equipamiento impide su reactivación.
A nivel histórico, Venezuela posee las mayores reservas de crudo del mundo, estimadas en más de 300 mil millones de barriles.. Sin embargo, la incapacidad para extraer y procesar ese recurso ha convertido al país en un caso emblemático de la maldición de los recursos.. Durante la década de 1990, la producción superó los 3,5 millones de barriles diarios, impulsada por una infraestructura robusta y una política de inversión extranjera abierta.. La caída abrupta en los últimos años ha generado un déficit de ingresos que afecta directamente a la economía nacional y a la calidad de vida de millones de venezolanos.
El sonido de los compresores en la zona de Maracaibo, que antaño marcaba el ritmo de una industria en auge, ahora se escucha con incertidumbre.. Los trabajadores de los campos petroleros enfrentan jornadas más largas y salarios reducidos, mientras las comunidades locales lidian con la escasez de electricidad y el deterioro de los servicios básicos.. Esta presión social ha alimentado protestas y una creciente migración hacia países vecinos, en busca de oportunidades que el sector energético ya no puede garantizar.
Desafíos y perspectivas
El vicepresidente ejecutivo de PDVSA, Jovanny Martínez, aseguró que más de 3.464 pozos han sido reactivados recientemente, y que la meta para este año es alcanzar una producción de 1,3 millones de barriles diarios.. Sin embargo, el principal obstáculo sigue siendo el suministro eléctrico insuficiente y la necesidad de inversiones multimillonarias para modernizar equipos de perforación y transporte.. La escasez de energía eléctrica no solo afecta la extracción, sino también los procesos de refinación y distribución, creando un cuello de botella que limita cualquier avance significativo.
En el marco de la liberalización parcial, empresas mixtas con multinacionales como Chevron y Repsol están negociando acuerdos para aportar tecnología y capital.. John Barrett, encargado de negocios de EE.UU., describió a la iniciativa privada como “el motor de la transformación de Venezuela en un centro energético mundial”.. No obstante, la flexibilización de sanciones realizada por la administración anterior fue considerada insuficiente por el sector, ya que muchos permisos siguen sujetos a revisiones y a la incertidumbre política.
Comparado con otros miembros de la OPEP, Venezuela ha visto una caída de producción mucho más pronunciada.. Arabia Saudita, por ejemplo, mantiene una producción estable alrededor de 10 millones de barriles diarios gracias a una infraestructura resiliente y a políticas de inversión continuas.. Este contraste subraya la magnitud del desafío venezolano: no basta con reactivar pozos, es necesario reconstruir todo el ecosistema energético.
Las reformas impulsadas por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, que incluyen la actualización de la ley de hidrocarburos y la apertura a inversionistas tanto nacionales como extranjeros, buscan crear un marco jurídico más atractivo.. Estas medidas, si se acompañan de garantías de seguridad jurídica, podrían incentivar la llegada de capitales que permitan la modernización de los pozos y la ampliación de la capacidad productiva.
El panorama futuro depende en gran medida de la capacidad del gobierno para equilibrar la presión internacional con la necesidad de soberanía energética.. La eliminación total de las sanciones es una demanda constante de la CVP, que argumenta que solo así se podrá atraer la inversión necesaria para revitalizar el sector.. Mientras tanto, los venezolanos continúan sintiendo el impacto de la escasez: las estaciones de servicio operan con ración y los precios del combustible siguen fluctuando de forma impredecible.
En conclusión, la reactivación de los pozos petroleros activos representa solo el primer paso para restablecer la industria.. Sin una estrategia integral que incluya inversión en infraestructura, garantía de suministro eléctrico y un entorno regulatorio estable, la aspiración de volver a los niveles de producción de hace dos décadas seguirá siendo un objetivo lejano.