Turismo en Colima alcanza cifras históricas, la mayor ocupación hotelera de su historia

Colima registró 62.1% de ocupación hotelera en enero-febrero, su mejor marca desde 2004. Manzanillo sigue arriba del 50% y la modernización vial impulsa el flujo.
El turismo en Colima arrancó el año con números que rompen récords recientes y reactivan la conversación sobre el futuro del sector en el estado.
Durante enero y febrero, los hoteles de la capital colimense alcanzaron una ocupación de 62.1%, una mejora notable frente al 41.6% del mismo periodo del año anterior.. El dato, que se considera el mejor registro para un primer bimestre desde que existe información comparable (desde 2004), coloca a la entidad en una ruta clara de consolidación como destino turístico dentro del país.
En paralelo, Manzanillo —principal plaza turística por su oferta hotelera— mantuvo una dinámica estable.. En el mismo periodo, la ocupación se ubicó en 51.6%, con un acumulado de cuatro años consecutivos superando el umbral del 50%.. Para quienes operan en el puerto, esa continuidad suele marcar la diferencia entre temporadas de “picos” y meses que permiten planear con más certeza.
El empuje que muestran las cifras llega justo cuando en 2023 se planteó como meta llegar a 60% de ocupación antes de 2027.. Con los resultados actuales, la meta parece adelantarse, aunque el reto ahora es sostener el ritmo en los próximos meses.. No se trata solo de llenar habitaciones: cuando la demanda acompaña, también crecen los efectos en servicios asociados, desde transporte local hasta restaurantes y actividades recreativas.
Detrás del desempeño, en el discurso oficial aparece un factor logístico: la modernización de la autopista Armería–Manzanillo.. El proyecto presenta un avance del 40% y contempla la ampliación a seis carriles —tres por sentido— para mejorar la conectividad desde regiones cercanas, particularmente desde Jalisco.
El subsecretario de Turismo estatal, Jorge Padilla Castillo, vinculó esa mejora de infraestructura con una cadena de beneficios: más visitantes, mayor derrama económica y mejores oportunidades para comunidades que dependen directamente de la llegada de viajeros.. En términos prácticos, cuando el traslado se vuelve más fluido, suele aumentar la probabilidad de viajes de fin de semana y rutas de conexión que antes se volvían menos atractivas por tiempo o saturación.
Entre los trabajos reportados, destaca la construcción de cuatro puentes, de un total de 12 previstos.. Uno de los más visibles es el puente Tepalcates, con 300 metros de longitud, que actualmente se encuentra en fase de cimentación.. La meta es concluir la obra en diciembre de este año; si el calendario se cumple, el estado podría llegar a una etapa más intensa de demanda con mejores condiciones de acceso.
Para los habitantes, el impacto no siempre se mide con porcentajes.. Se nota en la actividad diaria: más reservaciones que se traducen en turnos con mayor ocupación, más movimiento en comercios de paso y, en algunos casos, una mayor estabilidad laboral para quienes dependen del turismo estacional.. A mediano plazo, además, la infraestructura puede ayudar a diversificar el tipo de visitante, ya que una conectividad más eficiente reduce fricciones para quienes deciden viajar por eventos, escapadas culturales o actividades de negocio.
También hay un elemento de comparación interna: mientras Manzanillo sostiene el nivel por arriba del 50%, la capital alcanza una cifra más alta (62.1%), lo que sugiere que la demanda no está concentrada únicamente en el puerto.. Para el sector, esa dispersión puede ser positiva si se acompaña con promoción y servicios acordes, porque reduce el riesgo de que todo dependa de un solo destino o de una sola temporada.
De cara al resto del año, la pregunta central será si el récord en la capital y la estabilidad en Manzanillo se mantienen cuando avance la temporada alta y se consoliden los beneficios de la modernización vial.. Si la tendencia persiste, Colima podría no solo cumplir sus metas, sino convertir este arranque en un punto de referencia para su planeación turística anual, con efectos que se sentirían también en el empleo y en la actividad económica local.