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Tachirenses rechazan el ajuste salarial en las calles

Los ciudadanos de Táchira protestaron contra el nuevo ingreso mínimo, denunciando que la devaluación y la economía bimonetaria pulverizan el monto anunciado.

El Obelisco de Los Italianos, en San Cristóbal, fue nuevamente el escenario donde cientos de tachirenses alzaron su voz para rechazar contundentemente el reciente ajuste salarial decretado por el Ejecutivo.

Bajo el lema de una vida digna, los manifestantes recorrieron las calles portando pancartas y banderas tricolores, expresando su descontento ante lo que denominan una burla a la clase trabajadora de Venezuela.

La principal queja radica en el denominado «ingreso mínimo integral», el cual, según los ciudadanos, no logra cubrir las necesidades básicas en un estado cuya economía está marcada por el uso del peso colombiano.. Al aplicar la tasa de cambio oficial, los 240 dólares anunciados se reducen a apenas 190, un monto insuficiente frente a la creciente inflación.

Este fenómeno subraya la desconexión entre las políticas económicas centrales y la realidad transfronteriza del Táchira, donde la dolarización de facto y la dependencia de divisas extranjeras exponen la precariedad del poder adquisitivo del bolívar.

Durante la jornada, representantes de la Intersindical del estado Táchira tomaron la palabra para exigir no solo mejores ingresos, sino también la restitución de derechos laborales que han sido ignorados durante años.. Entre consignas, el sector exigió la liberación de presos políticos y la convocatoria a elecciones libres como única vía para superar la crisis humanitaria.

La marcha se llevó a cabo bajo un estricto ambiente cívico, siendo monitoreada de cerca por las autoridades policiales desde su inicio hasta llegar a la plaza Daniel Tinoco. A pesar de la vigilancia, el espíritu de los participantes se mantuvo firme en su exigencia de un cambio estructural.

El descontento en las calles refleja una crisis de confianza profunda, donde la población ya no percibe los anuncios oficiales como soluciones, sino como parches temporales que no alcanzan a frenar la erosión de sus ahorros y calidad de vida.

Los líderes sindicales han ratificado que las protestas continuarán en los próximos días. La estrategia de mantenerse en las calles busca presionar para alcanzar un marco democrático que permita devolverle a los trabajadores el valor real de su labor y estabilidad al país.

La persistencia de estas movilizaciones es un recordatorio de que la economía venezolana sigue siendo el punto de quiebre social más sensible, donde cada ajuste gubernamental es recibido con escepticismo ante la urgencia de una recuperación real.