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Precio del pollo asado: sube 8% y llega a Cúcuta a $43.856

El Índice del Pollo Asado muestra un alza entre enero y febrero y en Cúcuta el plato cuesta $43.856.

El pollo asado ya se sintió en el bolsillo: entre enero y febrero el precio del plato subió 8,3%.

El dato lo confirma el Índice del Pollo Asado (IPA), que además señala que, en el último año, el valor del plato creció 7,3%. En este arranque del año, el alza ya se está reflejando en los asaderos, justo cuando el país mira con atención la próxima cifra de inflación para febrero.

En Cúcuta, el IPA ubica el costo del pollo asado en $43.856, un nivel que contrasta con ciudades donde el precio es más alto.

La presión del alza de costos no llega solo por el insumo: en restaurantes y comida fuera del hogar pesa especialmente la estructura de gastos del sector. Por eso, cuando sube el salario mínimo, el impacto puede trasladarse con relativa rapidez al ticket final.

Según el IPA, las ciudades con el pollo asado más caro fueron Medellín ($52.660), Bogotá ($49.130) y Cartagena ($48.750). En el otro extremo, los precios más bajos se reportaron en Tunja ($35.620), Villavicencio ($41.300) y Cúcuta ($43.856).

Misryoum destaca que este comportamiento ayuda a entender por qué el precio del plato no necesariamente sigue el mismo ritmo que el pollo para cocinar en casa. Cuando cambia el costo laboral y los costos del servicio, el resultado suele verse reflejado en el consumo en establecimientos.

El incremento también se conectó con lo que ya venía anticipando el IPC de enero. Allí, el indicador de restaurantes y alimentos y bebidas no alcohólicas fue de los que más aportó a la variación mensual, en un escenario donde el consumo fuera del hogar tiene un peso alto.

Sobre las razones del repunte, Misryoum recoge explicaciones que apuntan a los costos laborales derivados del nuevo salario mínimo.. Aunque el precio del pollo como insumo para consumo en el hogar pudo mostrar variaciones en febrero, el pollo asado se mueve más por los costos del servicio que por el precio del ingrediente en sí.

Además, se mencionó el papel de la reversión de promociones vistas en enero, junto con la presión de costos laborales e de insumos para el sector. En ese contexto, el mensaje es claro: el ajuste salarial y el funcionamiento del negocio terminan determinando el valor final.

Finalmente, Misryoum advierte que lo que ocurre en estas primeras semanas del año suele marcar una tendencia para el resto de los meses. Por eso, el seguimiento del IPC y de indicadores como el IPA se vuelve clave para medir cuánto puede seguir ajustándose el precio de un plato tan cotidiano.