Paro en San Juan contra la minería del agua

Comunidades de San Juan se movilizan en un paro minero, denunciando la posible contaminación de ríos por el proyecto oro‑cobre de GoldQuest y exigiendo que se evalúen los impactos ambientales.
Este lunes, comunidades de la provincia sur de San Juan iniciaron un **paro minero San Juan** en rechazo a la actividad de GoldQuest.
Los residentes cerraron tiendas, bloquearon calles y corearon consignas contra el **Proyecto Romero**, que pretende extraer oro y cobre.. En varios videos difundidos en redes, se observan neumáticos en llamas y carteles que piden detener la minería antes de que el agua se vea comprometida.. Las oficinas públicas permanecen abiertas, pero apenas reciben visitas, mientras la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) convoca la suspensión de clases en los centros educativos públicos.
Los manifestantes recuerdan el caso de la provincia Sánchez Ramírez, donde la minera Barrick Gold ha sido acusada de mal manejo de fondos y de contaminar fuentes hídricas.. Esa experiencia alimenta el temor de que el proyecto de GoldQuest siga el mismo camino, generando un riesgo para los ríos y afluentes que abastecen a cientos de hogares.. Los críticos señalan que, sin una evaluación rigurosa, la extracción de minerales podría liberar metales pesados y afectar la calidad del agua, con consecuencias en la salud pública y la agricultura local.. Además, la historia reciente muestra que los impactos ambientales a menudo se subestiman en los estudios preliminares, lo que genera conflictos prolongados entre empresas y comunidades.
En los últimos años, la minería en la República Dominicana ha experimentado un auge impulsado por la demanda internacional de oro y cobre.. El marco regulatorio, aunque actualizado, aún enfrenta desafíos para garantizar una supervisión efectiva de los proyectos a gran escala.. Según Misryoum, la Ley de Minería busca equilibrar el desarrollo económico con la protección ambiental, pero la aplicación práctica depende de la capacidad institucional y de la presión social.
Para los vecinos de San Juan, el paro no solo representa una protesta, sino una defensa cotidiana del recurso más vital: el agua.. “Escuchamos el crujido de los neumáticos quemados y sentimos el polvo en la garganta; es un recordatorio de que nuestras voces pueden ser escuchadas”, comenta una residente que prefirió mantenerse anónima.. La quema de neumáticos, además de ser un símbolo de protesta, genera un olor penetrante que llena el aire, recordando a los presentes la urgencia del reclamo.
El llamado a la acción ha puesto bajo la lupa a las autoridades nacionales.. La primera dama, Raquel Arbaje, ha indicado que los resultados de los estudios de impacto ambiental serán determinantes para decidir la viabilidad del proyecto.. Sin embargo, la presión de la comunidad y de organizaciones como la ADP sugiere que el debate podría influir en futuras políticas de gestión de recursos hídricos y en la forma en que se otorgan permisos mineros.
Reacción de las autoridades
Misryoum informa que el Ministerio de Medio Ambiente ha iniciado la revisión de los estudios ambientales del Proyecto Romero, mientras la Oficina Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental (ONEIA) programó una audiencia pública para recoger opiniones de los ciudadanos.. La ADP, por su parte, mantiene su llamado a suspender la docencia en los centros públicos hasta que se aclare el potencial daño ecológico.
Expectativas para el futuro
Con la evaluación ambiental en curso, la comunidad de San Juan se mantiene vigilante.. La expectativa es que, si los estudios confirman riesgos significativos, las autoridades reconsideren la autorización del proyecto.. En cualquier caso, la experiencia reciente muestra que la movilización ciudadana puede influir en la agenda política y obligar a una mayor transparencia en la gestión de recursos naturales.