Macacos de Gibraltar: la inesperada respuesta a la comida basura

Un estudio revela que los macacos de Gibraltar recurren a la geofagia para combatir la indigestión provocada por los alimentos ultraprocesados que les ofrecen los turistas en el Peñón.
Los icónicos macacos de Berbería que habitan el Peñón de Gibraltar han sorprendido a la comunidad científica con una estrategia de supervivencia insólita: el consumo deliberado de tierra para paliar los efectos de una dieta inadecuada.
Investigadores de instituciones internacionales han documentado en el portal Misryoum cómo estos primates utilizan la geofagia como un mecanismo de defensa contra el malestar estomacal.. Lejos de ser un hábito alimenticio natural, esta práctica se ha convertido en una respuesta directa a los alimentos procesados, ricos en azúcares y grasas, que los turistas suministran a los animales a pesar de las prohibiciones existentes.
La tierra como botiquín improvisado
El estudio analizó durante más de 600 horas el comportamiento de los macacos, detectando que la ingesta de arcilla roja es significativamente más frecuente durante las temporadas de alta afluencia turística.. Los primates, al consumir productos como patatas fritas, chocolate o pan, experimentan desajustes graves en su microbioma intestinal debido a su intolerancia a ciertos ingredientes, como la lactosa.. Al ingerir partículas de tierra, los macacos logran absorber toxinas y estabilizar su sistema digestivo, actuando esencialmente como si consumieran un antiácido natural.
Este fenómeno subraya un problema mayor: la intervención humana está alterando los instintos básicos de una especie protegida.. Los expertos advierten que, aunque la geofagia es común en el reino animal, la magnitud observada en Gibraltar es alarmante.. El análisis detalla que esta conducta no es puramente instintiva, sino que ha mutado en una tradición cultural donde los ejemplares más jóvenes aprenden de los adultos qué tipos de suelo son los más efectivos para aliviar sus dolencias gástricas.
Un impacto cultural y biológico en el ecosistema
La influencia humana en el Peñón ha forzado a los macacos a adaptarse a un entorno donde su fuente principal de alimento ha sido sustituida por las sobras de los visitantes.. Este cambio no solo impacta en la salud física de los primates, sino que altera sus comportamientos sociales.. La observación de grupos como los de Apes Den, que incluso llegan a ingerir fragmentos de alquitrán de la carretera, evidencia hasta qué punto el entorno urbano ha condicionado sus hábitos más básicos..
Esta situación plantea un dilema ético sobre cómo el turismo interactúa con la fauna silvestre.. La creencia popular de que compartir un snack es un gesto inofensivo se desmorona ante la realidad biológica de los monos: cada bocado de comida humana induce a una respuesta fisiológica de malestar que el animal intenta compensar con tierra.. La flexibilidad adaptativa de los macacos es asombrosa, pero no debería ser necesaria si se respetaran las normas de no alimentación..
El desafío a largo plazo para las autoridades de Gibraltar será mitigar la dependencia alimentaria de estos animales hacia el humano.. Si el flujo de comida basura no se controla, el riesgo es que el sistema digestivo de estos primates sufra daños crónicos irreversibles, complicando la preservación de una de las poblaciones de monos más importantes de Europa.. La lección que deja este estudio es clara: el respeto a la dieta natural de los animales es la única forma de evitar que la fauna deba ‘automedicarse’ a costa de su propio entorno.