La sombra ibérica y la fragilidad del equilibrio global

Un repaso histórico y filosófico sobre cómo el legado del estrecho de Ormuz y la fragilidad humana ilustran nuestra interconexión global actual.
¿Qué tiene que ver un lugar tan lejano con nosotros?. No menos que la Patagonia o las islas Filipinas.. Hermosa sorpresa fue verme en Kenia con la hermosa fortaleza portuguesa de Mombasa y el escudo del rey hispánico, Felipe II: entonces estaban unidas España y Portugal.. También fue dominio ibérico el estrecho de Ormuz, hasta que ingleses unidos a persas lo arrebataron en 1622 para controlar el tráfico marítimo y pedir pago con el paso,
hoy continuamente presente en las noticias mundiales por culpa del belicoso golfo Pérsico.. Esto nos muestra, junto con otros muchos puntos en las costas africanas o asiáticas, hasta dónde se extendieron los dominios de la monarquía que desde Madrid llegaba de un extremo al otro del planeta.. Pero también nos muestra la fragilidad de lo que tan grandioso fue, después del desastre del 98.. Hay muchos males que avisan con tiempo, como los derrumbes imperiales
o la decadencia de las civilizaciones.. Así sucede también a menudo con la salud, comportamientos o síntomas que muestran la proximidad de la enfermedad o incluso la muerte.. Asimismo, observamos cómo algo geográficamente tan pequeño como un estrecho en la otra punta del globo terráqueo desbarata la economía mundial cuando las naves no pueden pasar.. ¡Qué fragilidad!. Un gran atleta, con aspecto de Hércules, puede fallecer arruinado por un virus o por un poco de
plomo que penetra sus entrañas…. Lo que sucede en nuestra biología, nuestra fragilidad, también acaece con la sociedad.. Basta que un dignatario con demasiado poder empiece a arrojar bombas atómicas…. También unos pocos nombres como Nerón, Calígula, Napoleón, Hitler o Stalin y Mao pusieron a muchas naciones a temblar, sembrando de cadáveres y dolor el globo.. Mas no seamos siempre trágicos, que también sucede al contrario.. Jesús de Nazaret transformó no solo el imperio más
poderoso de su tiempo sino el planeta que hoy habitamos con su luz y su doctrina, impregnando el humanismo contemporáneo.. También San Francisco, el pobrecillo de Asís, logró una transformación enorme con su paso por el mundo y luego harían así algunos filósofos como Voltaire o Rousseau, pues ayudaron a crear sociedades tolerantes y democráticas, abiertas para comprendernos y vivir en libertad.. Una sola persona como el descubridor de la penicilina puede salvar a millones
de personas.. Pero ni Fleming surgió espontáneamente, sino entre investigadores, en un sistema científico creado y sostenido antes por muchos, ni los pensadores surgieron de la nada, sino en un ambiente cultural que los nutrió y permitió escribir y dar a conocer sus ideas.. Estamos interconectados, el alma humana no está aislada y, como diría Tagore o advierten los teólogos, somos en sociedad, con nuestra libertad e individualidad, sí, pero unidos a los demás.. La
humanidad ha de condenarse o salvarse en su conjunto.. Fundamental es entonces elegir bien a nuestros dirigentes.
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