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Las zapatillas de carbono: claves en la revolución del maratón

El maratón vuelve a romper barreras: el keniano Sabastian Sawe baja de 2 horas en Londres. Las zapatillas de carbono y la mejora del entrenamiento cambian el fondo.

El 26 de abril de 2026 quedó marcado por un hecho que muchos miraban como imposible: el keniano Sabastian Sawe corrió un maratón oficial por debajo de las dos horas, en una marca de 1h59:30.

El debate alrededor del rendimiento ya no se centra solo en quién tiene la mejor forma, sino en lo que hay detrás.. Y, en ese relato, las zapatillas de carbono aparecen como una pieza especialmente influyente.. Sawe no solo logró la proeza; también lo hicieron quienes lo acompañaron en el podio: Yomif Kejelcha (1h59:41) y Jacob Kiplimo (2h00:28).. Los tres, además, mejoraron el listón previo asociado a los últimos grandes intentos de la distancia.

El contexto deportivo explica por qué esta vez se convirtió en noticia mundial.. En 2019, Eliud Kipchoge fue el primero en bajar de las dos horas, pero su gesta no fue homologada al realizarse en un circuito con coche de guía y liebres, junto con condiciones especiales.. Desde entonces, la conversación cambió: ya no bastaba con “correr rápido”, había que hacerlo cumpliendo reglas estrictas y sosteniendo la mejora en pruebas oficiales.. En Londres, con un tiempo reglamentario, el mensaje fue contundente: la barrera ya no es una pared.

Detrás de cada revolución hay tecnología, sí, pero también hábitos.. La intervención de las zapatillas de carbono se explica, sobre todo, por la forma en que modifican el impacto repetido del esfuerzo y cómo favorecen la economía de carrera en el tramo final.. Cuando el ritmo se vuelve exigente, la fatiga suele decidir.. La placa, el diseño y el comportamiento del material apuntan a que los atletas lleguen a los últimos kilómetros con una sensación distinta, menos “agotamiento” y más capacidad de sostener el paso.

Además, la mejora no ocurre en un solo frente.. La narrativa que se repite entre quienes han competido en la élite es que el maratón evolucionó como un sistema: alimentación y suplementación más personalizadas, recuperación mejor afinada y entrenamientos cada vez más especializados para el tramo decisivo de la prueba.. Martín Fiz, campeón mundial en 1995, resume el cambio como el inicio de una nueva era en la que se juntan atletas de ruta, juventud con hambre de récord y un calzado que, en su visión, permite llegar con energía cuando antes la prueba “te pasaba factura”.

Hay un detalle humano en todo esto: durante años, bajar de dos horas se trató casi como una promesa aspiracional, una frontera simbólica más que un objetivo realista.. Para corredores como Abel Antón, la intuición llevaba tiempo ahí.. Su recuerdo del mismo escenario —Londres— en 1998 ayuda a dimensionar el giro: entonces ganó con 2h07:57 y quedó cerca de un récord que hoy, décadas después, se ha desbordado.. Antón lo liga a un conjunto de avances, pero insiste en que la clave más visible es la evolución de las zapatillas de carbono, hasta el punto de que podrían seguir empujando las marcas hacia tiempos todavía más bajos.

Otro matiz importante es el calendario y el escenario.. Londres no siempre es el lugar “más ideal” para batir marcas según el tipo de condiciones que se exigen para rendir al máximo.. Aun así, la ciudad ha vuelto a convertirse en escenario de referencia porque allí suelen estar los mejores, con un nivel competitivo que eleva el ritmo y obliga a afinar cada decisión: estrategia de salida, gestión de ritmos intermedios y lectura de la carrera a partir del desgaste acumulado.. Esa combinación, con la tecnología actual, explica por qué se ha producido una cascada de tiempos sub-2 y por qué muchos miran ya hacia futuras pruebas como Berlín o Chicago.

En esa misma línea, Yago Rojo apunta a que no es solo el calzado: el entrenamiento, la nutrición, la suplementación y la recuperación también cambiaron.. Cita herramientas que han ido entrando en el día a día de los profesionales —desde cámaras hiperbáricas hasta luz roja y presoterapia—, con el objetivo de recuperar mejor para repetir calidad de trabajo.. El resultado es una especie de ventaja acumulativa: no se llega “a tope” una sola vez, sino que se construye el pico de forma con más precisión, reduciendo el coste de cada sesión.

En cuanto al modelo que ha acompañado la gesta, la historia se concreta.. La zapatilla destacada en la carrera de Sawe es la Adidas Adizero Adios Pro Evo 3, diseñada para el rendimiento en maratón y con un peso declarado de 97 gramos.. Su precio, según el relato del producto, se movería alrededor de los 500 euros, un detalle que, más allá del marketing, pone de relieve cómo la innovación de élite se ha vuelto también un mercado: la tecnología que antes parecía reservada a laboratorios y pistas ahora forma parte del ecosistema de consumo deportivo.

La “guerra” entre marcas, como se ha visto en los últimos grandes momentos —con protagonismo de Adidas y la referencia histórica a Nike— suma presión a una tendencia clara: cada generación intenta no solo mejorar marcas, sino redefinir qué es posible.. Para Sawe, el impulso ya tiene continuidad.. Nacido en la remota Cheukta, en el oeste de Kenia, su ambición se entiende como la extensión lógica de lo ocurrido: seguir “corr iendo aún más rápido”.

Mirando hacia delante, la cuestión que queda en el aire es si esta nueva velocidad terminará normalizándose.. Si en unos años la marca sub-2 se vuelve más frecuente, podría dejar de ser un evento excepcional y convertirse en una meta alcanzable para un grupo mayor de élite.. Pero por ahora, lo ocurrido en Londres es una señal de que el maratón cambió de velocidad… y que la revolución, aunque tenga forma de zapatilla, es mucho más amplia.