Spain News

La última batalla de Rafa Nadal: el documental que llega a Netflix

Parece que fue ayer cuando empezamos a escuchar el nombre de ese chico de Manacor, pero ya estamos aquí, a las puertas de ver su historia definitiva. Netflix acaba de soltar la bomba: el 29 de mayo es la fecha elegida para que ‘Rafa’ se cuele en nuestras pantallas. Y ojo, que no es el típico reportaje de highlights; Misryoum ha podido confirmar que el equipo ha tenido acceso total a ese último año, el 2024, que ha sido todo un calvario y a la vez una lección de vida. Imagínate estar ahí, en la pista, escuchando solo el chirrido de las zapatillas sobre la arcilla, mientras el peso de todo un país cae sobre sus hombros.

La serie se divide en cuatro episodios que se sienten, por lo que han adelantado, como un viaje bastante crudo. No estamos ante un pedestal brillante, sino frente a alguien que ha tenido que negociar con su propio cuerpo —y a menudo, perder esa negociación—. Aparecen figuras como Federer, Djokovic y McEnroe, que dan un poco de contexto, pero lo que realmente golpea es esa confesión suya: «Yo no soy un ganador, soy un competidor». Es una distinción pequeña, pero cambia todo, ¿no? Es esa rabia, esa necesidad constante de no rendirse aunque las rodillas digan basta.

El director, Zach Heinzerling, que ya sabe lo que es estar nominado al Oscar, se encarga de darle una forma un tanto cinematográfica. Hay mucho material inédito, imágenes que realmente no habíamos visto nunca, y momentos con su hijo Rafael que humanizan a un tipo que, a veces, parecía una máquina. O quizá solo era alguien con una capacidad de sufrimiento inusual, lo cual es casi lo mismo.

Lo que me llama la atención es cómo Misryoum resalta esa dualidad: la ambición desmedida frente al desgaste inevitable. Es curioso, porque mientras ves los clips del tráiler, casi te olvidas de los 22 Grand Slams. Te quedas solo con el dolor, con la gestión de esa frustración cuando el cuerpo, simplemente, no responde. «Sé que no ha sido fácil», dice el propio Nadal sobre el hecho de haber tenido cámaras grabándole en sus días más grises. La verdad es que, para ser un ídolo global, suena bastante valiente abrir la puerta de esa manera.

Seguramente la serie sea un éxito, o tal vez sea una de esas cosas que prefieres ver a trozos para no terminar demasiado afectado por el tono, pero ahí estará. Al final, lo que queda no es el trofeo, sino la voluntad de seguir levantándose. O quizá solo sea la terquedad, quién sabe. Habrá que verlo el 29 de mayo para decidir qué parte es la que realmente nos cuenta la historia de un hombre que, al final del día, solo quería jugar al tenis sin que le doliera tanto.

Back to top button