Transición energética y alternativas: la industria cubana ante la escasez de combustible

Misryoum recoge cómo la industria en Cuba prioriza producciones clave, reorganiza turnos y avanza en renovables para sostener la actividad pese a la crisis.
La escasez de combustible y de electricidad no solo frena fábricas: está obligando a la industria cubana a cambiar la forma de producir y a reorganizarse sobre la marcha, según analizan en Misryoum voces del sector productivo.
En el debate televisivo “Cuadrando la Caja”, el tema de las alternativas implementadas por la industria cubana ante la escasez de combustible y electricidad quedó planteado como un “antes y después” ligado a las limitaciones energéticas que se arrastran y a las prioridades que deben atenderse primero.. Desde el Grupo de la Química, por ejemplo, se explicó que el impacto se siente tanto en el suministro de combustibles como en la disponibilidad de electricidad para los procesos.
En este contexto, Misryoum destaca que la priorización de insumos no es un asunto aislado: cuando se alteran fábricas clave, repercute en servicios y cadenas productivas completas.
Lissette Alonso Morales, vicepresidenta primera del Grupo de la Química, señaló que la industria química funciona como base para otros sectores.. Por eso, ante las dificultades de arribo y disponibilidad energética, se hizo un análisis para priorizar actividades consideradas vitales: desde la producción de oxígeno para hospitales hasta la generación eléctrica, donde la industria aporta insumos como sosa cáustica y ácidos, entre otros.. También se mencionó la relevancia de la producción asociada a la potabilización del agua y al abastecimiento de insumos relacionados con la defensa.
La misma idea de “acomodos” apareció cuando se habló del consumo energético intensivo.. Según Misryoum, esto ha significado reordenar producciones y buscar variantes logísticas y de aseguramiento para no depender de un solo tipo de abastecimiento, incluyendo trabajos coordinados con otras entidades para sostener reparaciones, transporte y continuidad operativa.
Más que números, el punto central es la gestión cotidiana: cuando la energía falla, la capacidad de respuesta organizativa marca la diferencia entre paralizar y sostener.
Por su parte, Carlos Miguel Boggiano Sánchez, director de Producciones del Grupo Empresarial de la Industria Ligera, describió un impacto directo en la industria ligada a productos de consumo básico.. En su intervención se habló de la caída de la disponibilidad de combustible respecto a períodos comparables y de cómo eso se traduce en un descenso de la actividad productiva y en afectaciones a una gama de productos sensibles para la población.. A la vez, subrayó que se han intentado respuestas mediante energías alternativas, mencionando la instalación de paneles fotovoltaicos en varias entidades.
En el caso de Envametal, Norge Uliver Monteagudo explicó que la producción de envases metálicos requiere electricidad y diésel, y que el enfoque estuvo en sostener el trabajo mediante estrategias de reorganización: turnos en horarios en los que hay corriente, ajustes logísticos para reducir dependencia del diésel en traslados y trabajo casi sin “diésel tecnológico”, según su descripción.. También indicó que la empresa busca mantenerse al cumplir compromisos comerciales y evitar perder la entrega oportuna de envases que alimentan cadenas para exportación.
A Misryoum le interesa resaltar que estas medidas no son solo tecnológicas: el peso recae en personas, en disciplina de turnos y en decisiones de operación que permitan que el sistema no se “rompa” cuando falta energía.
Además, el debate incorporó la dimensión de la transición energética como un camino más amplio que la instalación puntual de paneles.. Desde el Grupo de la Química se mencionó el uso de renovables para autonomía energética y para seguridad en plantas, con proyectos en evaluación y contratación, así como avances vinculados a diagnósticos y factibilidad.. En la industria ligera se habló de múltiples servicios respaldados por fotovoltaica y de grupos electrónicos que apoyan ante averías o situaciones extremas, junto con proyectos adicionales en ejecución.
En paralelo, se abordó la autonomía empresarial y los encadenamientos productivos como herramientas para sostener la producción.. Los participantes coincidieron en que la autonomía no se reduce a un marco legal, sino que depende de cómo los cuadros y las empresas identifican problemas y los convierten en oportunidades.. También se resaltó la existencia de relaciones productivas con distintas formas de gestión, con el fin de cerrar ciclos y complementar capacidades, incluyendo esquemas contractuales y producciones cooperadas.
Finalmente, Misryoum interpreta que, aunque no todo está resuelto y persisten retos para elevar productividad, la discusión dejó una idea recurrente: la crisis empuja a innovar, a reactivar rutinas de producción bajo nuevas condiciones y a buscar salidas donde antes parecía que no las había.
La industria cubana, según este intercambio, se juega en estos meses mucho más que continuidad: se juega el intento de mantener empleo, cumplir compromisos y avanzar hacia soluciones energéticas que permitan producir con menos dependencia de las fallas del sistema.