Minería ilegal en Ecuador: la pausa en el Napo y el legado de Inés Manzano

Misryoum analiza la aparente pausa en el Napo y repasa el impacto de Inés Manzano en medidas contra la minería ilegal.
Una pausa en el Napo, pero no un final: la minería ilegal en Ecuador sigue siendo un pulso peligroso.
El 26 de abril, Misryoum recogió que activistas del colectivo Napo Ama la Vida navegaron el río Napo y, por el momento, no encontraron señales de actividad ilegal.. En la misma línea, el mensaje difundido incluyó un matiz importante: lo observado era “por ahora”, en un escenario donde la impunidad ha sido parte del paisaje por años.
Esa diferencia entre “no se ve” y “ya no existe” pesa, especialmente cuando se habla de un territorio que, según el propio debate público, ha sufrido daños significativos.
En este contexto, la pausa que se describe no parece depender de la suerte, sino de una serie de acciones que se han venido tomando en distintos frentes.. Entre ellas, se menciona la suspensión de la actividad minera en la cuenca del Napo, junto con operativos en territorio y presión sobre las plantas de beneficio.. También se alude a una postura más firme del Estado para intervenir en zonas consideradas críticas.
Detrás de ese cambio de ritmo aparece un nombre que, además de lo energético, empezó a ganar atención en el ámbito ambiental: Inés Manzano.. El foco ciudadano suele estar puesto en la crisis eléctrica, pero en paralelo se le atribuye haber empujado decisiones concretas cuando estaba en el centro de la gestión pública.
En Misryoum, la lectura es clara: cuando se sostienen medidas en varios niveles, la minería ilegal pierde margen para reacomodarse, al menos temporalmente.
Manzano, según el relato que acompaña este tema, impulsó medidas como la caducidad de concesiones en La Maná por daño ambiental y la paralización en plantas de beneficio en El Oro.. Del mismo modo, se menciona la reestructuración de las cabezas de Arcom, como parte del esfuerzo por reordenar el aparato encargado de regular y controlar.
La pregunta ahora es inevitable: si la presión que se observó en el Napo proviene de un esfuerzo coordinado, ¿ese empuje se mantiene cuando cambia el equipo político?. En un país donde la minería ilegal no solo genera daño ambiental, sino que además se vincula con redes criminales y con la captura del Estado, la continuidad importa tanto como la intensidad.
Misryoum advierte que la eficacia institucional suele ser frágil: cuando se aflojan las decisiones, las mafias suelen buscar resquicios, no necesariamente para regresar con el mismo rostro, sino para adaptarse.
Se suma otro factor: se recuerda que Manzano fue una de las voces que empujaron para que el gobierno actuara con mayor firmeza, y que la determinación desde la Presidencia también abrió espacio para que otras carteras acompañaran con más fuerza.. Al final, el mensaje que queda es duro y directo: Ecuador necesita autoridades capaces, pero también necesita que sostengan su trabajo cuando enfrenten resistencia criminal.
Ese es el legado que este episodio deja sobre la mesa: valor y capacidad de empujar decisiones en territorio, incluso cuando el poder real no está dispuesto a ceder.