Fumata blanca para la carrera profesional sanitaria

Parece que por fin hay luz verde. Después de tantos años de espera, el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha —el SESCAM, para entendernos— y los sindicatos han llegado a un principio de acuerdo para reactivar la carrera profesional. Se nota en el ambiente, casi como cuando cierras una puerta que llevaba chirriando meses, un alivio colectivo. Todo se firmará este lunes 20 de abril, con Emiliano García-Page presidiendo el acto. Es un paso importante, aunque los efectos económicos se irán viendo poco a poco, escalonados, sin prisa pero sin pausa, como suele decirse.
El punto clave aquí es este procedimiento extraordinario. Básicamente, permite a los trabajadores estatutarios progresar hasta dos grados basándose en su experiencia acumulada. También han incluido a los del 2010 —aquellos que se quedaron colgados cuando todo se paralizó— para integrarlos en este nuevo esquema. Es justo, la verdad, porque esa gente llevaba años esperando una solución que nunca terminaba de llegar. Y bueno, el acuerdo es bastante amplio: fijo, temporal, personal de apoyo, informática, hasta los que están en puestos directivos.
¿Y qué pasa después? Pues Misryoum ha podido confirmar que esto es solo el principio. La idea no es solo arreglar lo de atrás, sino sentar las bases para un modelo nuevo. Hablamos de incluir formación, investigación y esa calidad asistencial que siempre suena muy bien en los papeles, pero que ahora, teóricamente, se va a valorar de verdad en la trayectoria de cada uno. O al menos esa es la intención, ojalá salga bien.
Me quedo con que las convocatorias serán conjuntas para todas las categorías. Eso da una sensación de orden que a veces falta en estos líos burocráticos. Imagino que para los profesionales será un respiro enorme ver que su tiempo de servicio empieza a contar realmente en su nómina, aunque sea un proceso gradual —tampoco nos vamos a engañar, nadie regala nada de golpe.
Es curioso, porque al final del día, todo esto se presenta como un logro del diálogo. En Misryoum nos cuentan que la voluntad compartida es mejorar la atención sanitaria, y al final, el paciente lo notará si el personal está más motivado. Aunque, siendo realistas, hay que ver cómo se implementa todo en los próximos meses porque las palabras se las lleva el viento, y ya sabemos cómo funcionan estas cosas cuando llegan los detalles técnicos.
En fin, el lunes veremos qué pasa con las firmas. Por ahora, es un respiro. Veremos si realmente consiguen ese modelo de carrera que prometen o si se queda en otro parche más —la gestión pública a veces es así de laberíntica.

