Daniel Pacheco: honestidad sonora y jazz con identidad en ‘Llacta’

El músico ecuatoriano Daniel Pacheco presenta 'Llacta', un EP que fusiona ritmos tradicionales con jazz, buscando honestidad, vulnerabilidad y una identidad musical profundamente conectada con sus raíces.
El 13 de este mes, el músico ecuatoriano Daniel Pacheco publicó su más reciente EP titulado *Llacta*. Este término kichwa, que se traduce como ‘pueblo’ o ‘lugar natal’, encapsula la esencia de un proyecto donde la identidad y la memoria son protagonistas.
Un viaje a la raíz personal
La elección del título no es casual.. Pacheco se siente profundamente agradecido por su origen ecuatoriano, pero también reconoce que el nombre representa su propio nacimiento artístico.. Creció en una familia donde el jazz, el folclore argentino y los valses franceses convivían de forma natural.. Su padre, su madre y su abuelo fueron los primeros maestros que moldearon su oído, convirtiendo el concepto de ‘llacta’ en la casa emocional que hoy habita a través de sus instrumentos.
El EP, grabado en el emblemático Teatro Sucre de Quito, cuenta con la colaboración de destacados músicos y ha tenido un ciclo de presentaciones íntimas que incluyen documentales sobre su proceso creativo.. La propuesta es audaz: reinterpretar géneros tradicionales del Ecuador mediante arreglos de jazz.. Para Pacheco, esta mezcla no es una contradicción, sino una evolución natural.. “El jazz te permite improvisar y jugar, tal como ocurría antiguamente con el fox incaico, donde el ritmo era el vehículo para expresar las necesidades del pueblo”, reflexiona el músico.
La democratización del jazz
Es fundamental observar cómo el jazz, a menudo estigmatizado como un género elitista, está encontrando nuevos aires en Ecuador.. La labor de las universidades y la energía de las nuevas generaciones están cambiando el paradigma.. En ciudades como Guayaquil, bandas de punk y rock están absorbiendo la improvisación jazzística, demostrando que el género no tiene por qué quedarse confinado en nichos exclusivos.. Este fenómeno es una señal de vitalidad cultural que trasciende las etiquetas comerciales tradicionales.
Esta apertura hacia lo experimental también se refleja en la honestidad de Pacheco con su propia obra.. A diferencia de las presiones de la industria, que exigen piezas cortas y estructuras rígidas, el bajista decidió mantener temas que superan los ocho minutos, priorizando la narrativa musical sobre la conveniencia del formato.. Al permitir que las canciones respiren, el artista se vuelve vulnerable y honesto, logrando que *Llacta* se sienta como una pieza viva de su propia historia.
La construcción de este proyecto ha sido un esfuerzo colectivo.. Contar con colaboradores como Zak Icaza en la batería, las voces de Mónica Castillo y Margarita Laso, y la producción de Ivis Flies, ha dotado a la obra de un sonido orgánico y respetuoso con la tradición.. Es un recordatorio de que, incluso en un mundo digital, la música sigue siendo un ritual de comunidad, sanación y resistencia cultural que requiere espacios de encuentro para subsistir.