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¿Cómo resolvería usted este entuerto? El dilema de Morena en Guerrero

En Guerrero, Morena disputa la candidatura a la gubernatura entre varios aspirantes, mientras la pérdida del “mando” central amenaza con fracturas internas y beneficia a aliados.

Morena vive un momento incómodo: no es solo decidir una candidatura, es evitar que la pelea por el lugar en la boleta fracture al propio partido.

El caso de Guerrero funciona como radiografía de un problema más grande.. Félix Salgado Macedonio, el nombre más conocido en el estado, quedó fuera después de que la presidenta Claudia Sheinbaum lo vetó por ser padre de la gobernadora en funciones.. La escena deja una pregunta inmediata: si el veto se sostiene, ¿quién define el perfil que representará a Morena en la gubernatura?

La respuesta, por ahora, no es una sola.. En el mapa interno aparecen varias manos empujando, con estrategias que reflejan tanto ambición como cálculo.. Mientras el “claudismo” impulsa a la senadora Beatriz Mojica, el grupo Salgado en Guerrero ha volteado hacia Raymundo Segura, secretario de Finanzas estatal.. Y, además, está la presidenta municipal de Acapulco, Abelina López, que ya lanzó un mensaje público: “Abelina va”.. Así, el proceso deja de parecer una ruta ordenada y se convierte en un rompecabezas donde cada aspirante jala desde su propia base.

Antes, la lógica era distinta.. Con Andrés Manuel López Obrador, la designación del candidato o la candidata funcionaba como una instrucción que los demás acataban.. No era que no existieran inconformidades; era que el costo de desobedecer resultaba demasiado alto.. Hoy, en cambio, ese mando vertical parece erosionarse.. La presidenta Sheinbaum aparece como jefa en el papel, pero en la práctica —según se percibe en distintos espacios del movimiento— no logra imponer disciplina con el mismo peso.

Esa brecha no se limita a Guerrero.. Dentro de Morena, hay un sector que ya no actúa como antes y que, sin necesariamente romper abiertamente, muestra apetito por administrar poder por cuenta propia.. Un ejemplo recurrente es que incluso actores cercanos al ex “centro” del mando se sienten arrinconados.. No es un detalle menor: cuando la autoridad central se vuelve negociable, los liderazgos estatales aprenden que pueden ganar espacio sin esperar permiso.

En términos políticos, esto empodera a gobernadoras y gobernadores que antes estaban en un modelo más subordinado.. La idea de “no tener jefe… ni jefa” tiene un atractivo evidente: reduce la dependencia y abre margen para construir acuerdos directos con su propio entorno.. Pero el beneficio local trae un riesgo nacional.. Si la estructura no sincroniza decisiones, el partido entra en terreno fértil para las fracturas: la definición de candidatos —ese momento que debería consolidar unidad— se transforma en una prueba de fuerzas.

Aquí aparece el miedo más grande de Morena: dividirse.. La respuesta institucional ha sido insistir en evitar rupturas a cualquier costo, incluso extendiendo margen para trayectorias cuestionadas.. La estrategia busca que el conflicto no escale, pero también refleja una tensión: se prioriza la supervivencia del bloque por encima de la disciplina interna, lo cual puede retrasar decisiones de fondo y acumular tensiones para después.

Además, hay un elemento que complica el panorama: los aliados.. PT y Verde, que históricamente han orbitado alrededor de Morena, parecen haber recuperado el margen para pensar “ir solos” en ciertas regiones tras cambios en el marco electoral.. Cuando un partido central no logra controlar el tablero, los socios miran con más atención la conveniencia de mantenerse cerca o separarse.. Incluso una fractura menor en Morena puede traducirse en ventaja para quienes están listos para aprovechar el desgaste.

En paralelo, el contexto internacional agrega otra capa de incertidumbre.. El texto también recuerda un tema que antes se ventiló en expedientes y que vuelve a cobrar fuerza por el interés de Estados Unidos en procesos contra políticos mexicanos.. No hace falta inventar conexiones para entender el punto: cuando la política se cruza con riesgos legales, la unidad interna se vuelve aún más frágil, porque cada facción trata de blindar su narrativa y su futuro.

Para la gente en Guerrero, todo esto no es una discusión teórica.. La candidatura no solo define quién compite; define qué proyectos se financian, qué prioridades se vuelven bandera y qué estilos de gobierno se prometen.. Cuando el partido se atasca en el “entuerto” de quién encabeza la candidatura, se envía un mensaje confuso: el elector percibe pelea entre grupos antes que un proyecto compartido.

La pregunta, entonces, ya no es solamente quién será el candidato.. Es cómo se administra el poder para que Morena no convierta cada proceso electoral en una negociación eterna.. Si Sheinbaum no logra imponer una disciplina efectiva y si los liderazgos estatales siguen empujando con tanta autonomía, el partido corre el riesgo de llegar a la contienda con una unidad más declarativa que real.. En Guerrero, por ahora, el tablero está abierto: Félix Salgado queda fuera por el veto, otros nombres se disputan el centro y Abelina López insiste con su propio empuje.. Resolver este caso será, para Morena, una prueba de método —y de futuro— que no puede fallar.