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Atacan con explosivos a un segundo batallón del Ejército colombiano en el Valle del Cauca

Un atentado con explosivos contra el Batallón de Ingenieros Agustín Codazzi, en Palmira, no dejó víctimas. Se suma al ataque en Cali y reaviva el temor por una escalada de violencia en el Valle.

Palmira, en el Valle del Cauca, volvió a ser el escenario de un atentado contra una instalación militar este viernes por la noche.

El ataque afectó al Batallón de Ingenieros Agustín Codazzi, unidad del Ejército colombiano ubicada en Palmira, y ocurrió como el segundo hecho de su tipo registrado en menos de un día en el suroeste del país.. De acuerdo con información oficial, el atentado no dejó víctimas; aun así, el Ejército reportó afectaciones en la infraestructura militar y sostuvo que sus tropas no reportan novedades.

Las imágenes difundidas en redes sociales mostraron la magnitud del estallido: un vehículo quedó completamente destruido, reducido a hierros retorcidos a un costado de la vía.. En las primeras indagaciones, el Ejército atribuyó el ataque a la columna Jaime Martínez, vinculada a las disidencias de las FARC y asociada a alias Iván Mordisco, considerado uno de los hombres más buscados del país.. Con todo, las autoridades continúan las labores para esclarecer el hecho y determinar responsabilidades con mayor precisión.

La gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, rechazó el atentado y lo enmarcó dentro de una escalada de violencia que, según dijo, “no da espera”.. También anunció que este sábado se realizará un consejo de seguridad para evaluar la situación, tras sumar este ataque al ocurrido en la mañana del mismo viernes en Cali.. En su pronunciamiento en la red social X, calificó ambos eventos como “actos terroristas” y señaló que la región está enfrentando un aumento de la presión criminal sobre infraestructuras críticas.

En Cali, el día empezó con otro incidente contra una base militar.. Un microbús cargado con explosivos explotó y se incendió tras el lanzamiento de artefactos contra el Batallón Pichincha, unidad que además alberga la sede de la Tercera Brigada del Ejército.. Allí tampoco se reportaron víctimas.. El Ejército informó que fueron hallados tres explosivos dentro del cantón militar y otro en sus alrededores, mientras que la Personería de Cali indicó que dos cilindros fueron lanzados al interior, pero no detonaron.

Al cierre de la jornada, las autoridades mantuvieron un mensaje común: pese a la gravedad del episodio, no hubo afectación a personal militar ni a población civil.. Se ordenaron verificaciones para confirmar posibles daños materiales y para reconstruir la secuencia de los hechos.. En Palmira, además, se mencionó que el atentado podría estar relacionado con el de Cali, dada la cercanía geográfica entre ambas ciudades, ubicadas a aproximadamente 45 minutos por carretera.

Ese posible vínculo geográfico y temporal es, precisamente, lo que aumenta el nivel de preocupación.. Cuando ataques de este tipo se suceden tan rápido y en espacios institucionales cercanos, el impacto deja de ser únicamente operativo: se convierte también en un mensaje de intimidación hacia la ciudadanía y en una prueba para la coordinación de seguridad.. Para los habitantes de la región, la sensación puede traducirse en menos tranquilidad cotidiana, más controles, más desplazamientos urgentes y la expectativa de que cualquier zona con presencia de fuerza pública sea, potencialmente, un blanco.

El director general de la Policía, general William Rincón, expresó un “rechazo total” a los ataques y anunció que ordenó desplegar todas las capacidades para investigar lo ocurrido.. En esa línea, señaló que trabajan de forma coordinada para dar con los responsables de la “ola de violencia”.. En paralelo, el alcalde de Cali, Alejandro Eder, sostuvo que la ciudad está bajo una “ofensiva criminal” y pidió mayor coordinación institucional para enfrentar a quienes operan en una región estratégica del suroeste del país.

La tensión también se entiende por el mapa de actores armados que operan en el Valle del Cauca.. Autoridades han señalado históricamente la presencia de disidencias de las antiguas FARC, el ELN y otras organizaciones criminales.. Cuando distintos grupos compiten o se reacomodan, suelen aparecer acciones que buscan ganar control territorial o afectar la moral de las instituciones.. En ese contexto, el desafío para el Estado no solo es responder al evento inmediato, sino evitar que la repetición de atentados se convierta en una estrategia sostenida.

De cara a lo que viene, el consejo de seguridad anunciado por la gobernación tendrá un peso práctico: la región necesita decisiones concretas sobre movilidad, protección de infraestructura, inteligencia territorial y articulación entre Policía, Ejército y autoridades locales.. La forma en que se encadenen las investigaciones y la respuesta operativa en los próximos días puede marcar si la violencia se contiene o si, por el contrario, encuentra nuevas oportunidades de expansión.