Álvaro Uribe define su respaldo si Paloma Valencia pierde consulta

Álvaro Uribe anunció que el Centro Democrático podría respaldar a Abelardo de la Espriella o Sergio Fajardo si Paloma Valencia no avanza tras la consulta de marzo.
El panorama electoral en Colombia comienza a definirse con movimientos estratégicos de los pesos pesados de la política nacional.. En una reciente intervención pública en Manizales, el expresidente Álvaro Uribe dejó claro que el Centro Democrático no dejará nada al azar de cara a la próxima contienda presidencial.
La apuesta central del exmandatario sigue siendo la candidatura de Paloma Valencia para la consulta del denominado Frente Amplio.. Uribe ha hecho un llamado enfático a sus seguidores para consolidar el apoyo hacia ella en la jornada del próximo 8 de marzo, la cual será clave para definir las listas al Congreso y los aspirantes a la primera magistratura.
Esta estrategia de alianzas preventivas revela que el expresidente está priorizando la consolidación de un bloque opositor pragmático por encima de las diferencias ideológicas personales, asegurando así una opción competitiva que evite quedar fuera del escenario político tras la primera vuelta.
No obstante, Uribe ha comenzado a trazar lo que sería su «plan B» en caso de que los resultados en las urnas no favorezcan a su protegida.. Durante su recorrido por la Plaza de Mercado de la capital caldense, el líder del Centro Democrático fue contundente al mencionar que, si Paloma Valencia no logra avanzar, el partido está dispuesto a respaldar a otros perfiles.
Dentro de los nombres que baraja el exmandatario para un eventual apoyo en segunda vuelta figuran el abogado Abelardo de la Espriella y el exgobernador Sergio Fajardo.. Según Uribe, la prioridad absoluta es garantizar que una opción afín a su visión de país tenga el respaldo necesario para disputar la presidencia, demostrando una flexibilidad política que ha sorprendido a varios sectores.
Más allá de las alianzas, el discurso de Uribe en Manizales se centró en una crítica frontal a la administración actual.. El expresidente no escatimó palabras para señalar lo que considera una crisis profunda en temas críticos como la seguridad ciudadana y los alarmantes niveles de corrupción que, a su juicio, han permeado las instituciones estatales.
El líder político también aprovechó el espacio para cuestionar el manejo de áreas sensibles para la ciudadanía, como la educación y el acceso al crédito.. Según expuso, el modelo del ICETEX y la gestión actual del sistema de salud están perjudicando directamente a los sectores más vulnerables, quienes carecen de alternativas frente a la desmejora de los servicios públicos.
En cuanto a la economía, Uribe planteó el debate sobre el equilibrio entre la protección del salario mínimo y la estabilidad del empleo privado.. La receta que defiende, alineada con la propuesta de Paloma Valencia, sugiere una reducción drástica de la carga impositiva para los empresarios, la cual debería ser financiada, según sus palabras, con una reducción del tamaño y el gasto del Estado.
Finalmente, el exjefe de Estado lanzó dardos contra el aumento en el gasto diplomático del Gobierno.. Cuestionó la apertura de nuevas embajadas y consulados, argumentando que este incremento en la burocracia no cuenta con el respaldo presupuestal adecuado y constituye un gasto innecesario en un momento de austeridad requerida.
Estas declaraciones del exmandatario funcionan como un termómetro de la desconfianza hacia la gestión pública actual y un recordatorio de que la narrativa de su sector político se mantendrá enfocada en el ahorro estatal y el impulso a la empresa privada como ejes de recuperación.
La postura de Uribe refleja la urgencia de reagrupar a la derecha colombiana bajo una estrategia común, subrayando que en la política electoral, la supervivencia de un proyecto suele depender más de la unidad táctica que de la rigidez en las figuras individuales.